El Gea

Curupaytí (II)

Por NAC/POP - Agenda de Reflexión


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En la sangrienta batalla de Curupaytí el impacto de un casco de granada le destrozó la mano derecha a un ciudadano argentino alistado hacía unos meses como voluntario. Evacuado a Corrientes, la amenaza de la gangrena obligó a amputarle el brazo por encima del codo. Se trataba de un joven dibujante y cronista de 26 años, teniente segundo del ejército, que se llamaba Cándido López y, al igual que Macedonio Fernández, es tradición citarlo por su nombre de pila. Menos de un año después cumplió su promesa de enviarle al médico que le amputó el brazo un óleo suyo fruto de una prodigiosa reeducación de su mano izquierda. Alrededor de 1870 empieza a pintar con su única mano inhábil los óleos sobre la guerra del Paraguay -según los apuntes y bocetos a lápiz que había tomado in situ-, que han de ocuparlo casi por entero hasta su muerte y que lo convertirán en el artista americano más original del siglo XIX.

Cándido nace en Buenos Aires en 1840 y aquí estudia con Carlos Descalzo y Baidasarre Verazzi. Viaja y reside en varios pueblos del interior bonaerense trabajando en retratos al daguerrotipo hasta que se alista en San Nicolás en el ejército. Al volver de la guerra se casa en Buenos Aires con Emilia Magallanes, con quien tuvo doce hijos. Muere en 1902 y es enterrado en el Panteón de los Guerreros del Paraguay, de cuyo círculo fue socio fundador.

Batalla de Curupaití.




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