El Gea

Sr. juez de instrucción en lo criminal.



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INDAGATORIA : Causa Homicidio preterintencional.- N 2279 C.

Señor Juez, los hechos fueron así :

Los sucesos comenzaron en la calle.

Cientos de personas caminaban con seguridad hacia el este, ocupando toda la calzada y tambien parte de las veredas.-

Gritaban y llevaban carteles.

Mi esposa aún no llegaba de la compra que la llevo a una dos cuadras, y quedé preocupado.

Tocaron el timbre del portero y me apresuré a abrirle.

Afuera los gritos organizados e intimidantes no cesaban y gente de toda edad caminaba con decisión, pocas veces vista, los que marchaban delante llevaban palos, o algo así, con la cara tapada, decididos, como sintiéndose protagonistas de alguna gesta patriótica y justa. Decididos se los veía, estando juntos y marchando con un cierto orden que hablaba de previos entrenamientos, en algún lugar, cerca de donde moraban.-

Entonces, vi a mi esposa con el gesto demudado y casi llorando, empujada desde atrás por unos tipos muy parecidos a los que pasaban por las calles, mi esposa entro rápido y se puso detrás de mí, cuando fui empujado y ambos caímos.

Desde el suelo vi como uno se encamino a la cocina y sacaba comida, cruda o ya cocida la noche anterior, pizza fría, un par de milanesas, la coca, y dos tomates; tomo la carne picada aún cruda y busco un sartén para apoyar sobre la hornilla que estaba encendida con aguas para un té.

Otros dos se quedaron en el living, mirando algunos cuadros y un par de mis diplomas y me miraron, uno se sentó despatarrado, y el otro estiró su mano para intentar manosear o empujar a mi esposa, la puerta de entrada seguía abierta y desde el hall otro llamaba a otros que estaban en el piso de abajo o en la entrada y, los gritos en la calle seguían.

Fue cuando el que estaba en la cocina me grito que le dijera donde estaban los tenedores y cuchillos, fue entonces que casi corrí a la cocina como para encontrar lo que me exigía mientras escuchaba el lloriqueo de mi esposa sentada con su cara entre las manos y temblando y, fue cuando vi el martillo en el segundo cajón. Lo tome decidido y le abri la frente al sujeto de la cocina, corrí al living y le pegué fuertemente en el pecho al que estaba parándose desde el sillón, cayó y ya en el suelo le abrí el craneo con un par de golpes. La sangre pego un salto enorme, me mancho la cara y corrí al palier para alcanzar al que quería irse por la escalera mientras me puteaba y amenazaba con romperme todo, y en un forcejeo lo tome por el cuello por detrás y le pegué en un ojo con el dorso afilado del mismo martillo y sus gritos eran espantosos y los de mi esposa aumentaron. Fue luego de mas de una hora que llego un patrullero y subieron me esposaron y me llevaron a la comisaría. Eso fue todo señor juez. Asi pude defenderme, no se si hice bien o mal, una persona, en la comisaría me dijo que no debía haber ejercido esa violencia, yo señor juez lamento esas muertes, pero defendí mi hogar y, volvería a realizar la misma defensa de mi esposa y la mía y la de mi hogar. Por supuesto nos vamos a mudar, no sabemos donde. Pero lamento lo que ha pasado, lo que le ha pasado a mi esposa.-





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