Las gafas o anteojos de sol como equipo de protección y vigilancia (I)



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Si algunas de nuestras actividades o profesión nos lleva a desenvolvernos habitualmente al aire libre, los anteojos o gafas de sol son un elemento imprescindible para proteger nuestro ojos de la radiación solar. Pero las gafas o anteojos de sol tienen además otra función que no es tan reconocida ni obvia como la de proteger la salud de nuestros ojos. Me refiero a su utilidad como equipo de vigilancia.

Sí, todos aquellos que tienen como profesión la vigilancia durante el día, ya sea dentro de las fuerzas armadas gubernamentales, de empresas de seguridad privada o, por ejemplo, como socorrista o guardavidas en playas o piscinas, saben muy bien a qué me refiero.

Sin embargo, esta función de "vigilancia" de los anteojos de sol no es para el público en general tan evidente como parece. Por lo tanto, explicaré a continuación como pueden influir unas simples gafas de sol en la tarea de vigilar un lugar o a determinadas personas.

En todas las actividades de vigilancia muchas veces el control efectivo de aquellos que son "vigilados" se logra únicamente si dichas personas "se sienten" vigilados, independientemente de que lo estén o no. Es decir, si es relativamente fácil infringir una norma y, aunque peligroso o ilegal (y por eso prohibido), saltarse esa norma puede significar algún tipo de beneficio o diversión a la que no acceden los demás, la gente en general sólo cumplirá dicha ley o norma si sabe que alguien está vigilando para que así sea, y que la infracción por su parte implicará algún tipo de castigo que hace que no valga la pena arriesgarse a ello. Luego, si se sienten vigilados acatarán las normas.

Pongamos un ejemplo práctico, introduciendo el papel que cumplen los anteojos o gafas de sol en esto, para que lo explicado en el párrafo anterior resulte más claro.

En una piscina o pileta pública existe una norma que reza como sigue: "Es obligatorio ducharse antes de ingresar a la piscina". Como demuestra la práctica, en general, la gente sólo se duchará antes de meterse al agua si se ve obligada a hacerlo (por ejemplo unas duchas siempre funcionando en las entradas a la piscina que no se puedan esquivar) o si "se siente" obligada a hacerlo (es decir, si el guardavidas o socorrista les advierte que deben ducharse y que sino no podrán ingresar a las instalaciones.





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