Eduardo J. Carletti

Los insectos (XIX).

Por Eduardo J. Carletti.


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La oposición de los insectos entre sí ha sido aprovechada por los que se dedican a la entomología aplicada, para poner frente a las especies perjudiciales el ataque de sus enemigos, y lograr que, a los desmanes producidos por unos insectos, sean otras especies del mismo grupo las que les pongan coto. Tal es el procedimiento de lucha biológica que constituye, en unión de los métodos de cultivo y los sistemas técnicos (mecánicos, químicos o físicos), los tres medios en uso para combatir a los depredadores de los cultivos. También merece ser citado aquí otro aspecto muy curioso y muy útil de la entomología aplicada. Es el de utilizar los insectos para reducir el desarrollo de ciertas plantas invasoras. En la India, por ejemplo, una planta exótica importada, conocida con el nombre científico de Lantana, se multiplica tanto que invade las zonas de cultivo e impide el crecimiento de las plantas útiles. En este caso, la función del entomólogo consiste en buscar cuáles son los insectos que más perjudican a dicho vegetal, y procurar que se desarrollen lo más posible.

Las relaciones de los insectos con la Medicina son también de grandísima importancia, por ser en muchos casos transmisores de enfermedades para el hombre y para los animales domésticos. Baste citar los ejemplos de la enfermedad del sueño, el agente de la cual es transmitido por la mosca tsé-tsé; del tifus exantemático, difundido por los piojos; de las moscas comunes, que pueden llevar los gérmenes de muchas enfermedades; de los mosquitos de diferentes clases, vehículos del dengue, fiebre del Nilo, paludismo, fiebre amarilla; de los Flebotomus, inoculadores de la fiebre de tres días y del botón de Oriente; de los hemípteros que transmiten el mal de Chagas, etc.

Mimetismo

Las coloraciones y formas que presentan los insectos están en muchos casos destinados a que el animal resulte poco visible en los sitios en que acostumbra a vivir, y por consiguiente a encontrar en ello su mejor defensa. Así veremos los maravillosos insectos-palo, que imitan tallos o ramitas; las mariposas y chicharras, de alas que parecen hojas, etc. Todo hace suponer que las coloraciones chillonas y llamativas quieren llevar a sus enemigos al convencimiento de que se trata de animales no comestibles o venenosos, por lo cual suele denominárseles coloraciones protectivas.

Hay otras especies, a las que con propiedad puede aplicarse el nombre de miméticas, que copian el aspecto de insectos de otros grupos. En general, una especie débil e indefensa imita a otra más fuerte o provista de aguijones, y de ello son buen ejemplo las larvas del ortóptero mirmecofana y de los hemipteros nabis, que imitan a las hormigas; los numerosos dípteros que copian a himenópteros, etc.





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