Eduardo J. Carletti

Los insectos (X).

Por Eduardo J. Carletti.


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Las ommatidias presentan de fuera a dentro las siguientes partes: la córnea o porción transparente, más o menos convexa, segregada por las células corneales; a continuación, el cono cristalino, formado por varias células; y seguidamente, la retínula, asimismo de origen pluricelular. Descansan interiormente sobre la membrana basal o fenestrada, a través de la cual pasan las fibras nerviosas que unen la porción retinular de las ommatidias con los lóbulos ópticos del cerebro. Cada ommatidia está rodeada por células pigmentarias que la aíslan ópticamente de las demás.

La función visual es muy distinta si se consideran los ocelos o los ojos compuestos. Aquéllos están conformados en un plan que quizá se asemeja más a la simplicidad del ojo humano que a los compuestos de los artrópodos. La teoría más aceptada acerca de la visión por medio de estos últimos es la de Müller, o de la visión en mosaico, de la que ya hemos hablado. La perfección que alcanzan los ojos compuestos es en verdad extraordinaria.

Los organos auditivos y productores de sonidos

Son muchos los insectos capaces de producir sonidos diferentes, para lo que a veces poseen estructuras especiales. Ello nos hace sospechar, desde luego, que también han de estar dotados de órganos auditivos. Consisten éstos, en su forma más sencilla, en grupos fusiformes de elementos sensitivos, que por su extremidad distal pueden estar unidos al tegumento o bien terminar libremente en la cavidad del cuerpo. Tales órganos se denominan también cordotonales. En aquellos insectos en los que estos órganos presentan un grado más completo de desarrollo, aparecen cubiertos por una especie de tímpano o porción en que el tegumento es más fino y constituye una membrana externa vibratoria. Encontramos esos tímpanos en lugares del cuerpo muy distintos. En los grillos y en las chicharras aparecen a uno y otro lado en la porción basilar de las tibias anteriores; y en los saltamontes, en el primer segmento del abdomen, también a uno y otro lado, en el semianillo dorsal.

La producción de sonidos se verifica mediante la fricción de una parte del cuerpo contra otra, por vibración de las alas, o con la intervención de un órgano especial, como el que tienen las cigarras. Ningún insecto está dotado para emitir sonidos de origen bucal (vocales). La propiedad de producir sonidos puede existir en ambos sexos, pero lo corriente es que aparezca limitada al masculino, como en el caso de las cigarras, y sin duda una de sus finalidades más importantes es la atracción sexual. Los órganos estridulatorios son muy variados y aparecen en posiciones distintas de unos insectos a otros. Así, lo que produce los sonidos en los grillos y chicharras es la fricción de dos porciones modificadas de sus alas anteriores, mientras que en los saltamontes se originan por el frotamiento de la cara interna de los fémures posteriores, que lleva unos tuberculitos salientes, contra la superficie de los élitros. En los escarabajos, la fricción se produce entre un trozo de superficie que presenta el aspecto de lima por tener estrías longitudinales, y otro en que hay alguna porción saliente que raspa sobre aquélla. Organos semejantes se encuentran en muchos himenópteros y en otros insectos.





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