Eduardo J. Carletti

Los insectos (VI).

Por Eduardo J. Carletti.


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Las patas pueden servir para funciones muy distintas de las de marchar o correr. En tal caso, por lo general, es uno de los pares el que aparece modificado. De ahí el que los saltamontes y algunos coleópteros crisómelidos presenten grandes patas posteriores dispuestas para el salto; los alacranes cebolleros, sus patas anteriores provistas de llamativos útiles para cavar y cortar las raicillas de las plantas que se les interpongan al practicar sus galerías; y los notables mantis, patas anteriores conformadas para capturar las moscas de que se alimentan. En los coleópteros acuáticos las patas suelen estar más o menos ensanchadas y son utilizadas a modo de remos, o bien los dos últimos pares aparecen bastante reducidos y son propios para patinar sobre el agua, como ocurre en los girinos.

Las alas

Los insectos son los únicos animales dotados de órganos destinados exclusivamente para el vuelo. Esta facultad existe en otros animales; pero en ellos son las extremidades anteriores modificadas las que sirven para dicho objeto. En los insectos, en cambio, las alas se presentan como estructuras especiales, que ninguna relación tienen con las patas. De ellas pueden existir dos pares, correspondientes a los dos últimos segmentos de la región torácica.

En los insectos primitivos faltan las alas, por lo que son considerados como derivados de animales que nunca las tuvieron; pero también pueden faltar en otras especies, que corresponden a grupos que en su mayoría las poseen, y en este caso se debe a atrofia o reducción, tendencia que se aprecia con gran claridad en los insectos que son parásitos durante toda su vida. Puede asimismo faltar el segundo par de alas como ocurre en los dípteros y en los machos de las cochinillas, en los que aparece representado por unas piezas especiales; y alguna rara vez es el primer par el que está muy reducido, como se ve en los machos de los aberrantes estrepsípteros. En todos los escarabajos o coleópteros, el primer par, más o menos endurecido, constituye los élitros destinados a la protección del segundo par durante el reposo. También en los ortópteros es de consistencia mayor que el segundo par, pero sin llegar a la que presentan los élitros de los coleópteros, por lo que reciben el nombre de alas elitroideas. En muchos hemípteros, sólo aparece endurecido en su mitad basal, mientras permanece membranoso en el resto; en este caso constituye los hemélitros.

Las alas están formadas por una superficie membranosa doble, a la que dan consistencia ejes rígidos, quitinosos, o sea, las nerviaciones que constituyen su esqueleto o armazón. Su forma es más o menos triangular, y en ellas puede distinguirse un margen anterior o costal, otro externo o apical, y un tercero interno o anal. Los tres ángulos que determinan estos lados reciben los nombres de humeral, ápice del ala y anal. El ala está articulada sobre la región torácica, por su ángulo humeral; y la articulación suele ser muy complicada, ya que en ella intervienen diversas piececitas especiales.





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