Eduardo J. Carletti

¿Por qué no insectos? (III).

Por Eduardo J. Carletti.


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Sólo por una vez, desconecte las barreras culturales que le impiden comer escalofriantes bichos que se arrastran y déle una oportunidad a los insectos. Se sorprenderá de saber el buen sabor que tienen. Los indios americanos, incluso también los primeros blancos y negros en llegar a colonizar, no tenían esas barreras e hicieron uso en sus mesas de algunos insectos, agregándolos a sus dietas normales por lo menos en una ocasión.

En su libro "Unmentionable Cuisine" (Cocina innombrable), Calvin W. Schwabe describe la siguiente receta que se preparaba en el Oeste de Norteamérica:

«Se prepara a las cigarras y saltamontes (o langostas, como las llamamos aquí en Argentina) quitándoles las alas, las patas pequeñas y la parte delgada de las patas más grandes. Luego tiran de la cabeza, arrastrando con ella las vísceras. Estos saltamontes de las Montañas Rocosas se cocinan luego hirviéndolos en agua salada, junto a vegetales cortados en trocitos, manteca y vinagre. Se hierve el preparado hasta que los vegetales estén tiernos. Se sirve como si fuera una sopa espesa, o sobre arroz hervido, como plato principal.»

Otras sociedades del mundo no tienen tantos escrúpulos respecto a utilizar insectos como alimentos adicionados a su nutrición; a veces como alimento de supervivencia. Por ejemplo en África, como relatan personas que han trabajado en el desarrollo de agricultura en países como Ghana. Cuando se siembra los trabajadores podrían estar un tanto débiles a causa de sus dos pobres comidas diarias, pero afortunadamente las primeras lluvias de primavera estimulan la aparición de termitas aladas, que los nativos juntan y comen fritas o asadas y molidas para formar una nutritiva harina. Esas termitas, muy ricas en proteínas, grasas y aceites, han sido por generaciones lo que ha marcado diferencia entre supervivencia y desnutrición.

En muchas partes de Africa son un plato delicioso.

Ghana está en el oeste de África. En el este, los termiteros pertenecen a una u otra familia y se heredan de padre a hijo. Además de las termitas, en esos lugares comen también grillos y langostas o saltamontes, asados o molidos como harina. Dicen que en los comercios de Zimbabwe se venden unos gusanos secos llamados Mopane, que son orugas de mariposa. En Nigeria se producen termitas en cubos, para reserva alimenticia. En el norte de África mezclan huevos de langostas con azúcar y los utilizan en la hechura del pan. También son populares las hormigas y las larvas de escarabajos. En las zonas áridas los africanos recogen los llamados "escarabajos joya", les quitan las patas, los cocinan sobre carbones y los comen como si fueran golosinas crocantes. En Madagascar se hace un festival, una reunión mutitudinaria con juegos y bailes, algo así como un carnaval de Río en el mundo occidental, y se sirven rebosantes fuentes de orugas de escarabajo.





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