El Gea

Sobre el cumpleaños de Fidel y los presos políticos (II).

Por Ariel Hartlich.


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La semana pasada envié a algunos amigos una nota que Ramón Labañino escribió desde una cárcel estadounidense. En ella se planteaba la necesidad de unir a todos los que en el mundo se oponen al neoliberalismo y al orden mundial que el poder de Estados Unidos imponen a la humanidad, haciendo un llamado para salvar a la especie humana.

Labañino, junto a Gerardo Hernández, René González, Fernando González y Antonio Guerrero cumplen condenas que fluctúan desde los 15 años de prisión hasta doble cadena perpetua en distintas cárceles norteamericanas. Estos cinco hombres cumplían misiones para la seguridad del estado cubano, infiltrando a grupos mafiosos de origen cubano que tienen sus bases de operaciones en el estado de La Florida.

Estas organizaciones mafiosas, bajo la protección de los distintos gobiernos de EEUU, han desarrollado desde 1960 cientos de atentados terroristas contra Cuba, causando la muerte a casi 3 500 personas e incapacidades a más de 2 000. Los cinco, como se los conoce en Cuba, fueron acusados de atentar contra la seguridad del estado norteamericano; y en un proceso viciado de irregularidades fueron condenados por los mismos tribunales que garantizan la impunidad a los autores de los atentados que causaron miles de muertos. Los cinco son prisioneros del imperio y la lucha por su libertad un compromiso de todo el pueblo cubano, que considera a los cinco como Héroes de la Patria.

Las veces que hablé con gente que estuvo presa por delitos comunes me comentó que en lo único que piensa una persona en la cárcel es en salir de prisión. Labañino, por su parte, piensa en como la humanidad puede salvarse, como pueden salvarse vidas humanas. Es por esto que frente al tribunal norteamericano que lo condenó a cadena perpetua más 18 años de reclusión, en vez de pedir clemencia, sostuvo que: "...Si por evitar la muerte de seres humanos inocentes, si por defender a nuestros países del terrorismo y evitar una invasión inútil a Cuba es por lo que me condenan hoy, pues bienvenida sea. Llevaré el uniforme de recluso con el mismo honor con el que el soldado lleva sus más preciadas insignias".





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