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EMPATIA - 2da Parte (III) |
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Debemos realizar un autoanalisis y tomar en cuenta que cada vez que nos acercamos a las personas esperamos de ellas atención y comprensión pero cuantas veces la damos nosotros, en medio de todas nuestras prisas y preocupaciones nos volvemos egoístas y olvidamos que los demás también tienen algo importante que comunicarnos, es aquí donde se puede hallar otro de los grandes valores que posee la empatia cuando nos ayuda a recuperar el interés por las personas que nos rodena y a consolidar la relación que con cada una de ellas tenemos. La realidad que rodea a la empatía no es que sea el producto del buen humor con que despertamos, como tampoco del afecto que nos une a las personas. Si esta combinación fuera común, siempre estaríamos disponibles para escuchar a los demás y dejaríamos momentáneamente nuestras ocupaciones, pensamientos y preocupaciones para atender a quienes nos rodean, pocas veces o casi nunca las circunstancias son tan favorables, por lo tanto debemos tomar en cuenta que la misma es un valor que se vive habitualmente, y que es independiente de nuestro estado de animo o disposición interior. A los fines de ser empáticos debemos superar ciertos obstáculos como: el cansancio, el mal humor, el dolor de cabeza y las preocupaciones propias del trabajo y el estudio. En casa se nota cuando los padres prestan poca atención a los "pequeños" problemas o alegrías de sus hijos, con su actitud -y muchas veces sin querer- procuran evadir esa molestia e inoportunidad para encerrarse en sí mismos; en la pareja cuando alguno da monosílabos, gestos o sonidos guturales como respuesta; cuando tenemos tantos problemas, y lo que menos deseamos es escuchar lo bien o lo mal que les sucede a los demás. No debemos dejarnos llevar por nuestro animo y permanecer de forma obstinada en nuestro mundo, comportándonos indiferente y poco amables con los demás, queremos ser comprendidos sin antes comprender a los demás. Por tanto, la empatía implica generosidad y genuina comprensión: para olvidarnos de nosotros mismos y hacer el esfuerzo por considerar los asuntos y sentimientos que los demás quieren participarnos. Tampoco debemos establecer diferencias entre personas, y ser enérgicos y tomarla como una actitud de nuestra personalidad siempre abierta y dispuesta a entender las necesidades de los demás. |
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