El Gea

Orígenes de la estructura agraria de Chiguagua (IX)

Por Mario González Plata


Los más populares

Equipo para la Aventura

Supervivencia

Deportes Extremos y Tradicionales

Viajes y turismo

Fotografía y Video

Cursos

Ecología y Jardinería

Subastas

Vehículos

¿Buscando Empleo?

Energía verde

Si consideramos en su justa dimensión los hechos arqueológicos y partimos de la idea que ”sólo se deben tomar en cuenta los sitios donde existen pruebas inobjetables de que en ellos [ se produjeron y]... se consumieron plantas cultivadas o en proceso de domesticación,” (7)

Se comprenderá inmediatamente que cuando se abusa del método comparativo-analógico nos conduce a resultados muy endebles y en este caso, nos lleva a interpretar la prehistoria de Chihuahua como un proceso que nos viene “desde fuera”, es como si quisiéramos explicar la revolución mexicana por medio de la revolución francesa. Pues tal parece que nuestra historia siempre es historia de “otros lugares”.

Lo que no se puede negar hasta por sentido común, son las características tipológicas entre los supuestos restos más antiguos de Chihuahua y los del suroeste norteamericano. Pero como ya hemos expuesto anteriormente, bien podrían tratarse de intercambios comerciales posteriores o también, se podría hablar de una migración de polen del maíz cultivado en el Centro del país; y sí es así, cabe un rango muy alto de posibilidades de que los restos encontrados por Lister no se asocien tanto a cultivos permanentes o en proceso, sino a un caso de recolección o en su defecto, como hemos dicho, de intercambios comerciales. Además, la poca abundancia de los restos de maíz encontrados en el lugar sin ningún tipo de asociación con cerámica alguna, refuerza la idea de que no necesariamente se trata de un proceso de agricultura incipiente, ya sea por difusión o invención propia de los habitantes de la zona a la cual hemos venido haciendo referencia.

Sumándonos a lo que alguna vez escribió José Luis Lorenzo en torno a este proceso diciendo que “El campo de las conjeturas es amplio”, Podemos establecer que mientras no estén bien documentados los hallazgos de restos materiales no podemos afirmar en forma categórica que el proceso de la revolución neolítica arranca desde 4000 años A.P. en la Sierra Madre de Chihuahua. Aunado a ello, todas las investigaciones posteriores a Lister hechas en la misma zona no han aportado nada nuevo, pero si se han dedicado a repetir los mismos argumentos de éste autor pionero, y ello es notorio porque se han circunscrito solamente a reconocimientos arqueológicos de superficie que adolecen de fechajes adecuados. (9)

7. José Luis lorenzo, Op. cit., 1977, P. 118.

8. Paul E. Minnins, “Peeking under the tortilla Curtain: Regional Interaction and integration on the Northeastern Periphery of Casas Grandes”, en American Archaeology, num. 4, pp. 181-193. Asimismo Cf. Con Handall H. McGuire, “Mesoamerican Connection in the sothweat”, en The Kiva, num. 46 (1-2), Arizona, 1980, pp. 3-38. 

9. David A. Phillips, “Prehistory of Chihuahua and Sonora, México” en Journal of world Prehistory, Vol. 3, num. 4., 1989, Passim. Véase también los trabajos de Arturo Guevara Sánchez, Arqueología del Valle de las Cuevas, Reconocimientos, Cuadernos de Trabajo, num. 5, INAH., México 1988. Apuntes para la arqueología de Chihuahua, Cuadernos de trabajo, num. 1, INAH., México, 1985 y Las Cuarenta Casas: Un sitio arqueológico del Estado de Chihuahua, Cuadernos de trabajo, num. 27, INAH., México, 1984.





El Buscador para los amantes de la vida al Aire Libre © - Andinia.com ©