El Gea

Elefantes marinos en la Península Valdés (II).

Por Teresita Fernández.


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Una población que aumenta

Esta agrupación comenzó a estudiarse en la década del '70, a través de investigadores del Centro Nacional Patagónico (CENPAT-CONICET), de Puerto Madryn (Chubut). Los estudios demogr ficos realizados hasta hoy han demostrado un incremento marcado en el número de animales que han arribado a Península Valdés en los últimos 20 años, mientras que en algunas colonias, como las Islas Georgias, el número de elefantes se ha mantenido estable y en otras, como la de las islas Kerguelen y Macquarie, han presentado una disminución llegando esta caída poblacional, en algunos casos, hasta el 50% en menos de 40 años. En la temporada reproductiva de 1997 la población de Península Valdés se estimó en 42.000 animales. La producción de crías aumentó de 7500 individuos (1982) a 12.000 durante la última temporada.

Península Valdés, Chubut, Patagonia.
Península Valdés, Chubut, Patagonia Argentina.

Una pareja muy despareja

Un macho adulto de elefante marino se diferencia de las hembras por su tamaño y por su trompa (probóscis o probóscide). Puede llegar a pesar hasta ocho veces m s que una hembra. Mide entre 4,3 y 5 m y pesa entre 2000 y 3000 kilos, mientras que la hembra mide 3 m y pesa 500 kilos. Cada hembra pare sólo una cría por año. Y parecería que las hembras, que por lo general est n preñadas del año anterior, calcularan el arribo a esta "gran maternidad": el 5ø o 6ø día posterior a su llegada nace la cría. Durante el período de lactancia, que dura tres semanas, cada hembra permanece junto a su cachorro, y ayuna llegando a perder hasta 10 kg diarios de su peso. La tercera semana después del parto se producen los apareamientos, y luego de unos días m s desteta a su cría. El sistema de apareamiento es poligínico: el macho copula con muchas hembras, manteniendo entre ellos una jerarquía. Por lo general, el macho no monta a la hembra durante el apareamiento sino que permanece casi inmóvil al costado de ésta, reteniéndola cerca de su cuerpo con una de sus aletas pectorales.

La diferencia entre machos y hembras no sólo se manifiesta en el tamaño que alcanza cada sexo sino en los intereses que los convocan durante la temporada reproductiva: una hembra tendr como meta principal parir a su cría, protegerla durante la lactancia y procurar que ésta aumente su peso antes del destete. Los machos, en cambio, tienen como único objetivo copular con la mayor cantidad de hembras posible.

La sexualidad y el poder son dos elementos que determinan comportamientos especiales en los harenes. Los machos dominantes defienden los harenes, advirtiendo con sonidos característicos a los machos subordinados. Si el macho amenazado no se retira a tiempo, se producen luchas encarnizadas, d ndose mordiscos y fuertes golpes con el cuello y el pecho. Estas peleas suelen dejar grandes cicatrices en el cuello, la cara y el dorso de los machos vencidos.

Elefante marino en la Patagonia.
Un ejemplar de elefante marino.




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