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Plantas acuáticas del río Paraná: su importancia en el ecosistema (I).

Por el Ing. agrícola Víctor Lallana


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Las plantas acuáticas (también llamadas macrófitas o hidrófitos) despiertan gran interés biológico desde varios puntos de vista: por su peculiar fisiología, su extraña y elegante anatomía, sus adaptaciones a condiciones adversas (nivel fluctuante de las aguas, principalmente) o su respuesta al ambiente.

Un papel vital 

Su rol en el ecosistema es destacable, ya que no sólo sirven de hábitat para comunidades de crustáceos (cangrejos), insectos y gusanos de vida acuática, sino que también intervienen en la alimentación y refugio de peces, aves y animales como el carpincho y la nutria de río, que utilizan el camalote ("Eichhornia crassipes") para construir "dormideras". Las plantas acuáticas constituyen la principal vía de entrada de la energía radiante ("solar") al ecosistema, permitiendo la subsistencia de distintas formas biológicas que dependen de la materia orgánica formada en sus tejidos por fotosíntesis. A pesar de la riqueza de especies presentes en los ambientes de lagunas del río Paraná, sólo unas pocas alcanzan mayor frecuencia, abundancia y representatividad. Entre ellas podemos nombrar el -ya citado- camalote, la salvinia o helecho de agua, herrumbre y repollito de agua dentro de las conocidas como "flotantes libres", y entre las "arraigadas" (fijas al sustrato), las gramíneas flotantes conocidas como canutillos, los cataizales y los verdolagales. Es de destacar también su papel en la sucesión vegetal de las lagunas, estableciendo zonas muy influenciadas por el nivel del agua, y participando en la fijación de bancos de arena que se convertirán en islas, o acrecentamiento de éstas por adosamiento de bancos de arena.

En ciertos casos, crean dificultades 

Las plantas acuáticas causan problemas en cursos de agua, represas y arrozales de diversos lugares del mundo, debido a que, en general, estas especies tienen una alta tasa de reproducción. Así, cuando cubren grandes áreas, pueden causar taponamiento y obstrucción de vías navegables y canales de riego, pérdida de agua por evapotranspiración, interferencia en la pesca comercial y deportiva, limitación de entrada de luz y menor oxigenación del agua, por citar algunos ejemplos. Por caso, las islas localizadas aguas arriba de la ciudad de Paraná expulsan biomasa vegetal al cauce principal del río a un promedio de 0,65 ha por día, en períodos de creciente y/o bajante. Estos "camalotales" suelen alcanzar el tramo inferior del Paraná, sumándose a los que se expulsan de la zona deltaica y llegando al Río de la Plata, interfiriendo la navegación. Las especies que con más frecuencia derivan son el camalote, repollito de agua y salvinia; los canutillos y los cataizales, en menor medida.

La Patagonia.
En ecosistemas acuáticos como el de
la patagonia costera, es difícil encontrar
algas, incluso en primavera o verano.




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