El Gea

San Juan y Yale: 50.000 estrellas australes en la red de redes (II).

Adaptación: por Lic. Enrique A. Rabe


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Palabras de especialista: 

En su informe al rector Del Bono, el astrónomo estadounidense W. van Altena, del Departamento de Astronomía de la UY, director del programa de investigaciones Yale-San Juan, expresó: "Con este primer catálogo de 50.000 estrellas se está a dando a conocer internacionalmente, por Internet, apenas una parte de las observaciones hechas desde la Estación Cesco, de San Juan, en los últimos 33 años. La base de datos se incrementará a fines de 1998 con la adición de 100 mil estrellas de este hemisferio, las que están siendo objeto de medición y reducción, en Yale, para determinar sus movimientos propios". Y añadió: "según los estudios, las estrellas australes se han desplazado en el espacio sólo 2 centésimas de segundo de arco (0.02") por año, si bien algunas se han corrido en el cielo 10 segundos de arco, y no faltan las que se han movido nada más que 8 milésimas de segundo (0.008"), en diferentes direcciones que también se han establecido". Para alcanzar este logro, se dejaron transcurrir 20 años entre la primera y la segunda observación.

Recapitulación histórica: 

En 1718, el astrónomo inglés Halley descubrió los movimientos propios de las estrellas al comparar posiciones estelares obtenidas con siglos de diferencia. La expresión "estrellas fijas" perdió sentido y se iniciaron observaciones para determinar esos movimientos, mas había que adoptar un sistema de referencia porque las estrellas se mueven, pero, ¿con respecto a qué? Herschel propuso a las galaxias externas como la referencia más adecuada para determinar los movimientos de las estrellas de la VL (nada mejor que observar sus desplazamientos con respecto a un sistema de referencia que esté lo más alejado posible). Con esa idea, en 1947, el astrónomo W. Wright inició, en el Observatorio de Lick (EE.UU.), un programa para determinar movimientos propios estelares en el hemisferio norte, para lo cual se construyó un telescopio fotográfico de gran campo a fin de obtener placas con varias galaxias.

El programa de Wright interesó a la Unión Astronómica Internacional, la que sugirió, en 1952, extenderlo al hemisferio sur porque la visión parcial de la esfera celeste, que se alcanza desde el norte, no permitía obtener los parámetros indispensables de las corrientes estelares. Las Universidades de Yale y Columbia aceptaron el reto y se comprometieron a realizar el proyecto, para el que se necesitaría un observatorio similar al de Lick. Ambas instituciones comenzaron entonces a buscar el sitio en Australia, Sudáfrica y Chile.

En 1962, el Dr. Carlos Cesco, destacado astrónomo argentino residente en San Juan, propuso a Yale y Columbia extender la búsqueda a nuestra provincia, donde ya existía un observatorio, el "Félix Aguilar", inaugurado en 1953 por iniciativa suya. La propuesta se aceptó, y Cesco seleccionó la zona de la estancia El Leoncito, a 40 km de Barreal, donde las universidades citadas instalaron su Observatorio Austral.





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