El Gea

¿Quién quiere utopías? (IV).

Por Nieves y Miro.


Los más populares

Equipo para la Aventura

Supervivencia

Deportes Extremos y Tradicionales

Viajes y turismo

Fotografía y Video

Cursos

Ecología y Jardinería

Subastas

Vehículos

¿Buscando Empleo?

Energía verde

Hoy día, cuando las tensiones racistas vuelven a resurgir con renovada fuerza, necesitamos mas que nunca distanciarnos del marco fantasmatico que organiza colectivamente nuestros deseos. Para muchos, el reconocimiento de la crisis del pensamiento utópico a llevado a la política de la aporía, ya que su valor radica en la creación de proyectos y el establecimiento de fines que operan como elementos subversivos del orden presente. Para Ricoeur, por ejemplo, la solución a la aporía política contemporánea es la de la revitalización de la operación utópica, generadora de nuevas esperanzas. Una sociedad sin esperanza, ciertamente es una sociedad muerta. Su eliminación no solo no es deseable, sino que es imposible. La pregunta es... ¿podemos mantener una política de la esperanza, una política de cambios y transformaciones, sin utopías?

La experiencia de los procesos democráticos permiten la posibilidad de cierto optimismo ya que su operación se basa en el reconocimiento de la imposibilidad y de las consecuencias catastróficas de tales sueños utópicos lo que distingue al discurso democrático de otras formas políticas, es la legitimación del conflicto y su rechazo a eliminarlo a través del establecimiento de un orden autoritario armónico. Es solo dentro de este marco en donde la diversidad antagonistica entre diferentes concepciones del bien es vista no como algo negativo que merece ser eliminado, sino como algo inherente a la vida social misma. Hoy día, la atracción hegemónica de esta esperanza democrática anti-utópica depende no tanto de su justificación racional y universalidad, sino mas bien de la creación de un "ethos" democrático, de la formación de identidades capaces de identificarse con tal ethos... no con una imagen utópica, sino una identificación que implica la aceptación de la imposibilidad de lograr tal imagen, la aceptación de la imposibilidad del "reino de Dios".

Tanto la sociedad como la historia están constituidas y re-constituidas a través de un interminable juego entre posibilidad e imposibilidad, orden y desorden. La sociedad no es mas que una tela de relaciones sociales que constantemente esta siendo hilada, rasgada e hilada nuevamente pero, invariablemente, de una manera ligeramente diferente (Wrong, 1994).

Más información:

Filosofía.

Cursos.

Bibliografía.

Exploración e investigación.

Artículos y textos de Andinia.com.

¿Se siente desmotivado?.





El Buscador para los amantes de la vida al Aire Libre © - Andinia.com ©