El Gea

Un granero virtual (III).

Por Nieves y Miro.


Los más populares

Equipo para la Aventura

Supervivencia

Deportes Extremos y Tradicionales

Viajes y turismo

Fotografía y Video

Cursos

Ecología y Jardinería

Subastas

Vehículos

¿Buscando Empleo?

Energía verde

El pensamiento occidental ha estado dominado, desde su origen griego, por la figura de la copia que presupone la creencia de que hay modelos originales que pueden ser usados para medir y juzgar nuestras afirmaciones.

Es esta creencia la que sirve de marco y hace posible el preguntar si esto es realmente Belleza, Democracia o Justicia, por ejemplo, imaginando que en alguna parte hay algún modelo del cual estas instancias son copias o repeticiones.

De igual manera, hablamos de ciertas características que una persona tiene como si estas fueran peculiaridades o variaciones que forman un estilo y que es agregado a algo que permanece constante y que constituye la identidad humana básica.

Afirmar que la vida es simulación, como lo hace Deleuze, es afirmar que solo somos los caracteres o las mascaras que portamos y nada mas. Es declarar que no hay un modelo de justicia o literatura fuera de cada invención o creación de un evento justo o literario. No se trata de que primero poseemos una simismidad que luego encubrimos o expresamos a través de la simulación, como tampoco es el caso de que primero hay una esencia literaria que luego podemos usar para juzgar creaciones futuras. La creencia en un original, en una simismidad básica, en una esencia es el efecto producido por la mascara y la copia. El simulacro produce el efecto de un original, creando nuevas simismidades con cada actuación.

Ya sea si lamentamos o celebramos la perdida post-modernista de lo real, ambas actitudes asumen que el simulacro no es real, sino una mera copia. Para Deleuze, sin embargo, este no es evento reciente ni tampoco un evento puramente cultural. El simulacrum no es la perdida ni el abandono de lo real ...es lo real. La fuerza de la vida deviene como tal afirmando su poder de variación y su poder para ser afectada. Toma formas distintas a lo que ya es. Imagina o proyecta lo que aun no es. Simula haciéndose otra a través del poder de una vida que es siempre mas que ella misma.
Si el arte posee el poder del simulacrum no es porque repite o parodia lo real, sino porque produce nuevas simulaciones, nuevas expresiones de lo real. Esta es la afirmación de la variación sin base, de la repetición de la diferencia sin fin o razón fuera de ella misma.

La entrada al mundo, del Filosofo-Shaman, ha quedado abierta. Este es un mundo sin identidad previa y falto de similitud interior...Un mundo lleno de paradojas, devenires "monstruosos", intensidades, singularidades nomadicas, visitaciones demoníacas y obscuros precursores que albergan el poder positivo de la afirmación. Es el mundo de la diferencia.

Más información:

Filosofía.

Cursos.

Bibliografía.

Exploración e investigación.

Artículos y textos de Andinia.com.

¿Se siente desmotivado?.





El Buscador para los amantes de la vida al Aire Libre © - Andinia.com ©