Norma Risso - Investigadora Asociada - Andinia.com.

Los sindicatos docentes de la provincia de Buenos Aires y la Reforma Educativa (XIII)

Por Norma Risso
Lic. Ciencias de la Educación
Lic. en Comunicación Social


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CONCLUSIONES

En conclusión, el SUTEBA cuestiona en todos sus documentos, publicaciones periódicas dirigidas a los afiliados y declaraciones públicas efectuadas por sus dirigentes, la implementación de la Reforma Educativa en la provincia de Buenos Aires. Sus cuestionamientos se dirigen particularmente a la implementación de los octavos años. Considera que la extensión de la obligatoriedad que significaba esta implementación, según planteos del gobierno provincial, es más formal que real, siendo los supuestos beneficiarios, alumnos de sectores populares, los más perjudicados por la misma.

Entendiendo, por el tenor del discurso general del SUTEBA, que el gremio adhiere al concepto del docente como actor social, como posible agente de cambio, a las posturas que le asignan significación a su labor; resulta lógico que se proponga una constante reflexión sobre su propia práctica, hasta un replanteo global de la profesión, para dar desde allí un salto cualitativo llegando a hacer posible la metarreflexión, una práctica de pensar sobre el propio pensamiento.

Pero, no logra entenderse que, al mismo tiempo, incurriendo en una contradicción, exija participación del sector que representa, en la toma de decisiones, reclamando un espacio de reflexión sobre la práctica a través de la capacitación, la cual aprece claramente como una reivindicación corporativa. Es decir, asume que los docentes sienten la necesidad de hacer sugerencias de propuestas con el fin de introducir mejoras y hacer viable a ese tercer ciclo de la EGB. Y que le demandan a la DGCyE de la provincia un espacio para producir un proceso de transformación de sus propias prácticas acordes con lo exigido por la Reforma a la que se oponen.

Con esto no se pretende negar el rol docente como representante del interés general, como intelectual autónomo, que piensa por sí mismo, que cree en la educación como medio de la liberación del Hombre (atendiendo a las citas de Freire a las que recurren profusamente los documentos del SUTEBA). Sino, por lo contrario, reforzar ese rol supondría no exigir del estado, en tanto creador e implementador autoritario de la Reforma, la concesión del espacio donde fuera posible producir un proceso de aprendizaje constante de los docentes a partir de la reflexión sobre sus propias prácticas, para irlas cambiando: un verdadero proceso de formación, no de información. Aunque esto último es lo que constituye de hecho cualquier oferta de capacitación que pueda ofrecer la gestión oficial.

Quizás a los planteos del SUTEBA se le escapa la realidad de una escuela como “lugar de múltiples contradicciones” en las que el docente debe jugar su rol “no permitiendo la neutralidad de la práctica educativa”, pero donde también son actores sociales los estudiantes, sus familias y el Estado como proveedor de educación pública.





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