Norma Risso - Investigadora Asociada - Andinia.com.

CINE ARGENTINO Y CRÍTICA NACIONAL

PELíCULA: "Despabílate amor" (III)



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Película: Despabílate amor

Crítica: Norma Risso

FICHA TéCNICA: 

Despabílate amor (Argentina. 1996. 98 minutos. Hablada en español. Apta mayores de 13 años). 
Producción: Artear Argentina. 
Montaje: Marcela Sáenz. 
Guión y Dirección: Eliseo Subiela. Fotografía: Daniel Rodríguez Maseda.: Música: Martín Bianchedi. 
Intérpretes: Soledad Silveyra, Darío Grandinetti, Juan Leyrado, Gustavo Garzón, Marga Rusel, Marilyn Solaya, Emilia Mazer, Valentina Bassi, Manuel Callao, Luciano Leyrado, Damiano Berlinghieri. 
Presenta Líder Films en los cines Atlas lavalle, América, Belgrano, Gral Paz, Patio Bullrich y otros.

Si se han pasado las cuatro décadas de vida y por añadidura uno es habitante de Buenos Aires o de alguna otra gran urbe argentina, inevitablemente se verá ganado por la nostalgia que, como todos sabemos, por estas latitudes está de moda. Eliseo Subiela, reuniendo las condiciones anteriormente mencionadas, amante de la poesía y con público cautivo desde hace corto tiempo y varias películas, logra en Despabílate amor un producto aceptable -si es que no se abrigan grandes expectativas- capaz de hacer pasar una hora entretenida.

La película, sostenida principalmente por las actuaciones de Soledad Silveyra y de Juan Leyrado, es un clásico exponente de la estética de Eliseo Subiela: extensos parlamentos declamatorios y moralizantes con cámara fija, imágenes oníricas, impostación solemne de poemas de grandes escritores (le tocó una vez más a Mario Benedetti), ausencia de conflicto social, música altisonante. Sin embargo, es justo reconocerle que en esta oportunidad no redunda en la clásica obviedad -a la que ya nos tenía acostumbrados- de subrayar con imágenes sus propios y simultáneos mensajes verbales que, como era previsible, pone en boca del personaje encarnado por Darío Grandinetti. Este último, en los créditos el protagonista, cumple con la misión que viene asignándole Subiela desde El lado oscuro del corazón, de bajar línea solemnemente. Su personaje pasa de joven rebelde / poeta / comunista / exiliado en Cuba, en los '60, a periodista del liberal diario argentino La Nación, en los '90, sin que nadie siquiera intente explicar semejante cambio. Aunque quizás haya que recurrir a la propia sentencia del personaje que asegura: "Si pensás no podés ser feliz".





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