El Gea

Algunos modelos de interpretación en Historia (IV)

Por Mario González Plata


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Mas aún, podemos señalar las interpretaciones recientes de Richard Adams, Prigogine, Lockta y hasta la de Marvin Harris. Los primeros con la primera y segunda ley de la termodinámica y el último con sus estructuras tecnoambientales. Lo cierto, es que los cientistas de la cultura al abordar los campos de la historia se topan a cada instante con la irreproductibilidad del acontecimiento social. Razón por la que se ven obligados a inventarlo dentro del marco de un discurso.
 
Así, la palabra escrita se convierte en el gran laboratorio de medición y reproducción del fenómeno social-histórico a conciencia, es el medio del que echan mano para poder según se desprende, probar la regularidad y uniformidad de los fenómenos históricos. Pero una cosa es ese laboratorio construido a base de discurso y otra la realidad supuesta de la que hablan. Bojo este esquema teórico, las palabras escritas y los acontecimientos históricos se disocian y toman caminos diferentes, por lo que en este ámbito neopositivo de Hempel, en realidad no nos dice nada sobre la historia a cambio de cómo debe abordarse, en función de sus modelos “nomológico deductivo” y “probabilístico inductivo”.    
 
Pero además, en esos modelos nunca aparecen ejemplos concretos de algún acontecimiento, se limitan simplemente a decir lo que ya se ha dicho una y mil veces, lo que la misma lengua les impone decir, pesan demasiado sobre los modelos las autoridades en el sentido que le da a esta palabra Collingwood, al entrometerse en las imágenes de los modelos, pero también puede decirse que es el despotismo de la estructura de la lengua que manipula, que instrumentaliza el destinador-destinatario sometiéndolos a la obediencia de la lengua.   
 
Por otro lado, Von wright que hasta cierto punto intenta pasar por hermeneuta, aún y a pesar que nos señale la diferencia desde su muy particular punto de vista, entre comprender y explicar un hecho histórico: Pues explicar un hecho es un trabajo básico que corresponde a la ciencia que consiste en encontrar las causas del fenómeno. Y en cambio, la palabra comprender significa que pertenece al campo y oficio de la hermenéutica de acuerdo a la expresión “casi-causales”. Ello puede ser traducido e interpretado en el sentido de que los fenómenos históricos no son producto de una causa fundamentada en una ley general, sino en una casi-causa fundamentada en el comportamiento de las motivaciones humanas (deseos, deberes, habilidades, etc.) que a su vez están determinadas en comportamientos institucionalizados.





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