Filosofía del Lenguaje - Guías.

GUIA Nº2 - Lenguaje y realidad - Quine y Carnap (I)


Filosofía del Lenguaje
Prof. Tit.: A. Moretti
1998 - Carrera de Filosofía - UBA



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1) Según entiendo, Quine parece decir que no hay otra forma de entender a otro hablante, ya sea de otro lenguaje radicalmente diferente o, en última instancia, del nuestro propio; si no es suponiendo que el mismo habla de objetos. Quine dice que "estamos forzados a adaptar al nuestro cualquier modelo ajeno en el proceso mismo de entender o traducir sentencias ajenas." Lo que parecería significar que nada nos autoriza "objetivamente" (en el sentido de independientemente de nuestra modelo) a decir que alguien está hablando de objetos, sino que nos vemos obligados a hacerlo en pos de una "relativa" comprensión de lo que el otro dice.

La arbitrariedad de tal atribución, en el caso del lingüista que realiza una traducción radical, consiste en que, el mismo, da un paso más luego del paso "obligatorio" que todos debemos dar para posibilitar cierta comprensión. Pues el lingüista no sólo supone que el nativo habla de objetos, es decir, no sólo afirma que al término "gavagai" (pronunciado al pasar un *conejo) le corresponde alguna expresión tal como: "Hay un conejo", "Allí hay un conejo" "He ahí un conejo" o "¡Oh!, conejidad otra vez". Sino que atribuye la expresión del salvaje, o una parte de ella al término "conejo", es decir, impone su propio modelo de objetivación de forma totalmente arbitraria, sin ninguna prueba que le permita dar este paso en forma segura. En realidad, según Quine, esta elección tomada por el lingüista, es totalmente creativa, y no se puede determinar ninguna forma de decidir entre las opciones posibles.

2) Primera fase: en esta fase inicial, el niño ni siquiera adquirió el uso de términos de masa, pues los términos tales como "mamá" "agua" o "rojo" que usa, no parecen hacer referencia a materia o sustancia objetivada, sino que sólo reacciona frente a ciertos estímulos que percibe en su entorno con los sonidos adecuados.
Segunda fase: esta es en la fase donde surge el empleo, por parte del niño, de los términos individuativos (términos generales, verdaderos para cada uno de los objetos de un conjunto), y donde se puede decir que el mismo maneja más correctamente la idea de objeto. Pero esta individuación es interna (los objetos siguen siendo espaciotemporales y observables).

Tercera fase: en esta, el niño, utiliza términos como "esta manzana", es decir, términos singulares demostrativos. La diferencia con los términos anteriores, los cuales podían todavía subordinarse a grupos de cosas tomadas como una sola, estos nuevos términos pueden fallar en su propósito identificatorio, pues se podría estar nombrando algo distinto de lo que se quiere, algo que parece una manzana.





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