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Sobre lo humano (¿o sobre Dios?) (XCIV)



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Es cierto, la naturaleza humana es cruel, las historias reales deben ser comparadas con historias reales y no ideales. Nadie es santo. Pero hay algo que es cierto: una cosa es que una persona que comparte la naturaleza humana no sea santa porque cometa ciertos crímenes, y otra muy distinta el que una persona que comparta la naturaleza humana y se diga SANTA cometa ciertos crímenes. Es decir, las iglesia se diferencia de sus acusadores en que ella no sólo cometió el mismo tipo de crímenes, sino que es ella la que supuestamente predicaba por que dichos crímenes no sean cometidos, cuando en realidad sus miembros no podían independizarse de la cruel naturaleza humana.

Una cosa son las personas y otra la institución, y entre las personas, una cosa son unos, y otra, otros. La santidad de la Iglesia es ante todo institucional, porque es de institución divina. Y en cuanto a los miembros de la Iglesia, existe una inmensa cantidad de santos que, tomando en serio la institución, han llegado a estar infinitamente por encima, éticamente hablando, de esos otros miembros que no han querido sublimar de ese modo la cruel naturaleza humana.

Napoleón, Hitler y la URSS cayeron porque intereses políticos y poderes más fuertes les pasaron por arriba. La judíos, en cambio, a sabido subsistir mucho más tiempo incluso que la iglesia católica, al menos por el momento. Eso no significa más que saber organizar las cosa con visión de futuro.

Da la casualidad de que el caso de los judíos es en realidad el mismo caso de la Iglesia Católica. Israel es el pueblo elegido de Dios del Antiguo Testamento, y sigue siendo el pueblo de Dios, porque como dice San Pablo: "Los dones y la vocación de Dios son sin arrepentimiento" y "Al final, todo Israel será salvo". Ver la carta a los Romanos, cap. IX.

Es cierto que no en todos los casos pedir perdón es un acto hipócrita. Desde mi punto de vista, considero que pedir perdón a Dios si lo es, y a eso me refería.

Eso depende de si uno cree que Dios existe, o no. En la segunda alternativa, más que hipócrita sería estúpido. A no ser que se haga en forma condicional: "Señor, si existes, perdóname", lo cual al ateo seguramente no le producirá ningún efecto secundario en caso de que Dios no exista. Salvo que tenga una demostración apodíctica de la inexistencia de Dios. En la primer alternativa, no veo porqué. Ante Dios justamente lo que no cabe es la hipocresía, porque él nos conoce hasta el fondo, mucho más de lo que nosotros mismos nos conocemos.





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