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Sobre Dios (¿o sobre lo humano?) (LXVII)



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Esto es lo que diferencia a los caballos, que "son" ontológicamente hablando, de los triángulos, de los unicornios o de Dios, de los cuales nunca se ha probado su existencia más allá de la meramente conceptual, lo que nos lleva a hablar sobre ellos y que nos muestra, a cada momento, que a la imagen de estos seres no se llega por pruebas filosóficas, ya que en ellos sólo se puede creer.

Luego tú crees en la existencia de los triángulos, o tal vez, no crees en ella. No eres, tal vez, de la Iglesia Triangular, o sí. Por mi parte, soy más racionalista: para mí los triángulos no son objeto de fe.

Los triángulos "son" tan "ontológicamente" como los caballos, si bien su "ontología" es diferente. La existencia mental o extramental, son modos diferentes de existir. Lo cierto es que el "ser" del triángulo no es algo que dependa de nosotros ni que podamos cambiar a gusto, como sí el del Centauro. 

Saludos cordiales

Néstor Martínez.





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