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Sobre Dios (¿o sobre lo humano?) (LIII)



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Premisa: “si el ente contingente puede tanto ser como no ser”
Conclusión: “es que ni la existencia ni la no existencia le acaecen en virtud de su propia naturaleza.”

O sea, todo tu argumento se apoya única y exclusivamente en la premisa y la conclusión anteriores...

...el problema es que la conclusión no se deriva de la premisa en absoluto.

¿Dónde está estipulado que todo ente contingente no pueda existir de su propia naturaleza? Simplemente tu afirmas que es así, y esto no es una razón.

Es decir, volvemos a lo mismo, estás afirmando:

“Lo contingente no debe ser causado por sí mismo”

Y esta frase es la que he refutado en el e-mail anterior

Todo esto es aún más evidentemente claro si se cae en la cuenta de que yo puedo decir exactamente lo contrario:

“Lo contingente DEBE ser causado por sí mismo”

Tu afirmaste algo, yo afirmé lo contrario. Tu no has dado razones de tu afirmación, yo tampoco.

Por lo tanto, tu insistencia en esta supuesta “nueva versión” de tu argumento simplemente demuestra que consideras a tus afirmaciones (es decir, tus supuesto, convicciones, o como te guste llamarlas) como razones. 
Crees, por tanto, que desglosar a tu afirmaciones en partes es dar razón de las mismas, cuando lo único que haces es afirmar tus creencias por partes, basándolas en afirmaciones desglosadas.





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