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Sobre Dios (¿o sobre lo humano?) (IX)



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Pero al llegar al Ser Necesario, ya no tiene sentido preguntar quién lo creó a él. Hemos salido del plano de las cosas creables, es decir, contingentes. El Necesario ES, por definición, por naturaleza. No hay una hipótesis posible en que la no sea, no exista. Es verdaderamente Absoluto.

Por eso también es absurda la tesis de la autocreación de Dios. Sigue pensando a Dios como un ser contingente, e incurre además en el absurdo de que algo se da el ser a sí mismo. Dios no es creado ni por otro ni por sí mismo.

Pues no es sólo "algo", sino "alguien", una Inteligencia suficientemente vasta como para dar razón del orden inmenso y complejísimo que hay en el universo.

Y una Personalidad capaz de dar razón del hecho moral, de la existencia de leyes morales, de una voz de la conciencia que nos habla en tono imperativo y con autoridad. Sólo así la moralidad no es sumisión indigna a fuerzas impersonales, o ausencia anárquica de toda obediencia a toda norma no autoimpuesta.

Aquí los freudianos se burlan fácilmente y hablan de superyo y de normas interiorizadas. Pero el ser humano no es moral por haber interiorizado normas, sino que interioriza normas porque es moral. Una planta o una piedra no interiorizan normas morales. Para que la norma se perciba como norma hay que tener previamente el sentido de lo que es una "norma", es decir, el sentido moral. Los golpes producen sólo dolor, para que produzcan además sentido de culpa, es necesario que el que recibe los golpes sea ya un sujeto moral. 

Saludos cordiales,

Néstor Martínez.





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