Seguridad para nadadores, bañistas y buzos (XXIII).



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Dependiendo del país o la región geográfica, en algunas costas o playas hay que estar atento para evitar el contacto con otro tipo de insectos como son algunas especies de mariposas nocturnas (sí, aunque parezcan inofensivas y bondadosas) orugas, hormigas, escarabajos, ciempiés, o garrapatas. Las picaduras de estos insectos pueden provocar dolor local, inflamación, urticaria o picazón, ampollas e incluso artritis o hemorragias, esto último debido a que alguno de estos bichos al picar inyectan substancias que funcionan como anticoagulantes.

Muchos tipos de garrapatas suelen a su vez inyectar una toxina paralizante a mientras chupan la sangre de su víctima.

Si se nota una debilidad progresiva, puede ocurrir que se tenga alguna de estas garrapatas adheridas (por ejemplo en el cuero cabelludo), aunque es raro que se encuentren en zonas acuíferas libres de mamíferos terrestres. De darse ese caso, simplemente hay que retirar la garrapata, lo que hará que en pocos momentos desaparezca la debilidad asociada. Al igual que ocurre con las sanguijuelas, para hacerlo hay que tener cuidado de no arrancarla bruscamente, porque esto haría que el “pico” del animal que estaba incrustado bajo nuestra piel se desprenda del mismo, quedando dentro de la herida y agravando la posibilidad de infección.

Una forma efectiva para librarse de este tipo de chupóteros sin que se de este “efecto secundario”, es acercar con cuidado una brasa o un cigarrillo encendido al invertebrado, que debido al calor se desprenderá él mismo de forma limpia (dicho sea de paso, esto se aplica también a las garrapatas que puede tener cualquier animal doméstico).





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