El innombrable (II).



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A los pocos minutos el cielo empezó a cerrarse, a tornarse gris. Nos encontrábamos aproximadamente a 1800 metros de altura y las negras nubes lo cubrían todo. Tuvimos que hacer una parada de emergencia para improvisar un vivaque o vivac donde guarecernos de la tormenta que se avecinaba.

No se puede pretender que la “invocación” llevada a cabo por David Miranda sea necesariamente la causa de semejante tormenta “salida de la nada”, pero siempre nos quedará esta sospecha... Gracias a esta “presunción” de una cierta influencia “demoníaca” en los acontecimientos (que por supuesto nos encargamos de recordar a David durante el resto del viaje) a ese vivac se le dio el nombre de Camp David, luego rebautizado Camp David I, debido a posteriores fundaciones en el mismo sitio (Camp David II y Camp David III).

La Patagonia.
Durante la construcción del refugio o vivac Camp David I.
Nuestras caras: ocultas por la ropa. Bajo tal cantidad de abrigo 
sin embargo nos econtramos nosotros.

Los mitos se caracterizan por explotar los razonamientos basados en la causalidad de las cosas sin tener en cuenta las explicaciones basadas en la ciencia. En este caso en particular, que se haya dado una tormenta luego de pronunciar al innombrable, no nos asegura que el primer hecho (causa) se sigua necesariamente del segundo (efecto) en todos los casos, o manteniendo cierta constante.

La Patagonia.
Ultima foto y preparativos ante lo inminente de la tormenta. Casi
todos los exploradores ya se encuentran dentro de ese "bulto
informe" que constituye el refugio.

Por otro lado, nunca podrá asegurar que un “efecto” en particular se sigue de un hecho determinado considerado como “causa”, de acuerdo a ciertas reglas conocidas (las físicas, por ejemplo) o desconocidas, o simplemente nuestra forma de interpretar los acontecimientos se debe a que buscamos encajar lo que tenemos en mente (en este caso, la leyenda en cuestión) con los acontecimientos que nos rodean, dando una explicación fantástica a un hecho quizás puramente fortuito, una coincidencia que se repite más de una vez.

Pero, por si acaso, yo recomendaría no pronunciar tres veces Iamotocó en voz alta, salvo que se pretenda afrontar las posibles consecuencias...

¡Ah! ¡una cosa más! Por la misma causa le recomiendo no leer este artículo en voz alta...inexplicablemente en él aparece tres veces la palabra que no debe ser dicha...le aseguro que hubo intención de mi parte...

... ¿Demasiado tarde?bueno...no se preocupe...quizás sea sólo una leyenda....

La Patagonia.
Luego de soportar la tormenta, arribamos a este hermoso paraje.




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