Oscar Fernández

Teoría sociosemiótica de la tecnología biológica (XI).

Por Oscar Fernández - osfernandezve@yahoo.es.
Universidad Pedagógica Experimental Libertador.
Centro de investigaciones contemporáneas (CINCO)
Línea de Investigación: viejas y nuevas racionalidades científicas. Coordinación de investigación y postgrado


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 ¿Es factible la construcción de una teoría Biotecnosemiótica?
 
¿Deben ser vistas las relaciones biotecnosemióticas como bioseñales o como biosignos?

 ¿Se puede considerar a la Biosemiótica como un principio unificador de la biología, así como lo son las teorías: celular, evolutiva, ecológicas y genéticas?
 ¿Cuál es el idioma de la Biotecnología?
  
 ¿Si las ciencias sociales determinan un particular tipo de lenguaje intermedio entre el lenguaje científico y el lenguaje literario, a cuál lenguaje pertenece la Biotecnología?

 ¿Son la ingeniería genética, la bioingeniería de bioseñales, la tecnología de alimentos, entre otros, factibles de ser estudiados en base a los mismo criterios biosemióticos?

Nota adicional: “La conexión entre la marea y la luna es absolutamente equivalente a la que existe entre una nube negra y la inminencia de la lluvia. Ahora bien, en cuanto o lo de las mareas es sabido que no siempre se las atribuye a la influencia de la luna. Esto significa que la nación de signo natural está estrechamente ligada al estado de la ciencia en el momento de la interpretación y a la relación que el intérprete mantenga con la ciencia de su tiempo. Puede considerarse que, más allá de la generalización espontánea efectuada por los actores sociales en los campos más prosaicos de su experiencia, es de hecho, la comunidad científica de una época determinada la que garantiza la realidad de las conexiones que caracterizan a los signos naturales. En ese sentido, esta comunidad puede considerarse como productora de esos signos. Se puede entonces insertar a los signos naturales en el derecho común, considerando que su productor es la comunidad científica en su conjunto en lugar de un individuo. Esto lleva a considerar al saber científico como un haz de instituciones que vincula los fenómenos naturales a ciertos objetos. Estas relaciones las establecen teóricos que tienen como función describir las fenomenologías observadas. A partir de esto, ya nadie impide definir a los fenómenos semióticos entre ellos los signos naturales, en términos de comunicación.

 En todos los casos debemos de evaluar y formalizar la posición de un intérprete representante y representado, signo y objeto. El caso de los signos naturales se distinguirá solo por el hecho de que el productor virtual es la institución misma”. (Robert Marty).





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