El Gea

Sobre la complejidad de educar en valores (XXXIV).

Por Juan Ramón Tirado Rozúa, José Luis Ramírez, Aldo Mazzucchelli, Gustavo Lubatti, Cora y L.


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Volvamos a Aristóteles. Aristóteles está preocupado con lo pragmático, con lo que puede ser de una forma y de otra, pero que de todos modos es legítimo. ¿Qué hace la filosofía con las preguntas reales de hombres reales? Tal la inquietud de Aristóteles, que Platón había resuelto con un gesto espléndido y oscuro.

Todo el refinamiento de Aristóteles en los Tópicos, ¿qué es sino un esfuerzo por encontrar una fórmula que le permita explicar que existen una clase de proposiciones que no son ni verdaderas ni falsas, porque dependen del contexto (esto es, en su definición no pueden "saturar" como dice Aubenque todos los contextos posibles), y que tienen derecho, no obstante, a la dignidad filosófica?

La retórica es la tejné que permite, una vez conocido lo Verdadero e intuido lo Bueno, hacerlo operativo en el marco de la praxis, de la polis. Su rol no es definir esas cosas, sino hacer triunfar el bien y la verdad en el negocio de la comunidad. La inventio, perdida en la masacre medieval de la retórica, es una poíesis en la medida en que es el dar a luz formas de presentación que, ellas mismas, son parte de lo presentado. En eso se ve que la Retórica no puede reducirse (claro que no) a una tejné de figuras del discurso y demás. Pero si entendemos más ampliamente la idea de tejné como todo saber producir eficazmente, es evidente que hay también una tejné de la inventio, un oficio de pensar, de armar argumentos, de exponerlos con todos sus matices para lograr que sean aprobados, (lo que incluye la autopresentación del orador, y demás) etc.

”Ahora, el hombre bueno y prudente es el que sabe distinguir entre lo conveniente y lo no conveniente para el hombre. El prudente no puede obrar mal. Podemos usar el arte retórico para embaucar, pero su finalidad o telos es buscar lo recto. Pues tampoco las artes som para hacer mal las cosas, sino para hacerlas bien. Nadie se hace arquitecto para hacer casas malas ni ingeniero de puentes para que se le hundan los puentes. Pero el que sabe usar de un arte, puede naturalmente hacer mal uso de su habilidad.”

Esta es la parte de tu mensaje, JL, en donde mi acuerdo llega al 110%. En esto ambos podríamos citar a Gadamer. No tengo mucho que agregar a esto, salvo para resaltar que esa idea tan simple y tan poderosa de que uno simplemente "es" (o mejor dicho, está) en un estado de bondad, o de honradez, o no lo está (pero siempre puede estarlo si encuentra su voluntad) es algo que no siempre se entiende hoy. Mi posición en esto, apoyándome completamente en Aristóteles como vulgar seguidor, es que si bien la reflexión TEóRICA (tu lo has dicho) nos puede permitir ver "casos" y "posibilidades futuras" de tipo ético, se trata de actividades diferentes a la práctica, y de vinculación más que nebulosa.





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