El Gea

Sobre la complejidad de educar en valores (XIX).

Por Juan Ramón Tirado Rozúa, José Luis Ramírez, Aldo Mazzucchelli, Gustavo Lubatti, Cora y L.


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Cito: "Por lo demás, conviene que se sea capaz de persuadir sobre cosas contrarias, como también sucede en los silogismos, no para hacerlas ambas (pues no se debe persuadir de lo malo) sino para que no se nos oculte cómo se hace y para que, si alguien utiliza injustamente los argumentos, nos sea posible refutarlos con sus mismos términos" (Ret. 1355a)

De modo que está claro que lo correcto (que es el problema ético) es algo que se despliega en argumentos que pueden ser mejor o peor logrados, y por ello dar una victoria circunstancial al mal, pero que en última instancia no es decidido por ellos. En cambio, es lo bueno lo que debe predominar sobre los argumentos, como el pasaje citado muestra, y el que sigue también claramente muestra. Véase:

"Ahora bien, la retórica es útil porque por naturaleza la verdad y la justicia son más fuertes que sus contrarios, de modo que si los juicios se establecen como se debe, será forzoso que sean vencidos por dichos contrarios, lo cual es digno de recriminación". (Ret. 1355a)

De modo que la Retórica de Aristóteles es claramente amoral, y está subordinada a la dimensión jerárquicamente superior de lo ético, que es algo en lo que he insistido.

Luego, en la misma vena, Aristóteles mismo admite que lo importante y lo que diferencia al dialéctico del sofista, y al rétor "bueno" del rétor "malo", es la INTENCIóN; Allí está también la punta ética del asunto. Pues no es la Retórica más que el conocimiento de las formas de la persuasión. Véase:

"Además de esto, (es asimismo claro) que lo propio de este arte (la Retórica) es reconocer lo convincente y lo que parece ser convincente, del mismo modo que (corresponde) a la dialéctica reconocer el silogismo y el silogismo aparente. Sin embargo, la sofística no reside en la facultad, sino en la intención. Y por lo tanto, en nuestro tema, uno será retórico por ciencia y otro por intención, mientras que, en el otro caso, uno será sofista por intención y otro dialéctico no por intención, sino por facultad." (Rét. 1355b)

(el final puede ser confuso. Lo que Aristóteles llama "retórico por ciencia" corresponde a la buena intención que guía a la exposición argumental, mientras que "retórico por intención" corresponde al que quiere persuadir de cualquier modo, análogamente a la diferencia que existe en la dialéctica entre el que sabe de algo (y por tanto es capaz de hacer los silogismos propiamente) y el que es un sofista, o sea, que argumenta sobre la ciencia con palabrerío, porque no sabe nada en realidad.)





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