El Gea

Sobre la complejidad de educar en valores (V).

Por Juan Ramón Tirado Rozúa, José Luis Ramírez,
Aldo Mazzucchelli, Gustavo, Cora y L.


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No trato de adoctrinar, sólo de exponer que hay puntos de vista opuestos y yo los respeto. Lo único que me cabría preguntar para poder comprender tu postura es: Si los valores no existen, ¿de dónde viene ese hablar de los valores y cómo podemos determinar lo que sea lo bueno? Yo no veo, como Hume tampoco veía, que "lo que es" sin más ni más se pueda convertir en "lo que debe ser". La experiencia humana es que a veces decimos "que no" precisamente a lo que es. La guerra en Palestina es un hecho, pero lo repudiamos y decimos que no y si estuviera en nuestras manos pararla lo haríamos. La posibilidad de decir que NO, saliéndose de la realidad fáctica para imaginar una realidad mejor, un valor, es exclusiva del ser humano. Es lo que nos distingue y nos hace racionales y hablantes.

Una lógica formal que ha logrado convertir todos los saberes (incluso los productivos) en ciencias, haciendo del arte una mera técnica objetivable, dirá que la verdad científica sigue el esquema del "a es b" mientras que la verdad productiva diría "si quieres b entonces tienes que poner a". Pero eso es un malabarismo de palabras. La cuestión es saber por qué queremos y elegimos b y no otra cosa. Es claro que elegido b, si b no existe, habrá que poner los medios para alcanzarlo y en eso nos ayuda el conocimiento fáctico comprobable. Pero el valor sigue ahí inspirando la acción, lo quiera o no. Incluso dirigiendo la acción de seguir el conocimiento verdadero. A lo mejor para tí eso es algo visceral, fisiológico y determinista, pero entonces tampoco estamos en la misma línea. Sin por eso negar la influencia de las pasiones y de los instintos. Ni siquiera se trata de si existe la libertad humana sino de si el ser humano se siente obligado a elegir o no (la responsabilidad), pues esa es la libertad de que tanto hablamos. Decir que no hay normas sociales sería absurdo. Me siento impulsado a obrar de maneras concretas establecidas y seguir o no seguir las normas es valorar. En lo que sí estoy de acuerdo es en que el valor no existe fuera de nosotros o, mejor dicho, fuera de la acción misma. No es algo objetivo como los árboles del bosque. Pero tampoco el saber es objetivo (saber de lo objetivo y saber objetico no es lo mismo), a pesar de los libros.

Saludos cordiales
José Luis Ramírez





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