El Gea

Política: ¿ideas o intereses? (XLIII).



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   8.- La sociedad generada por este comportamiento es irracional e insostenible. Se provoca un consumismo sin límites: las empresas ya no producen productos para satisfacer necesidades reales sino que generan necesidades artificiales para dar salida a productos innecesarios. Se agotan los recursos y se contamina en el mundo rico de forma no generalizable al resto de la población.

   9.- Para un control efectivo de los trabajadores no basta con que las empresas cuenten con la fuerza económica, militar, política, etc. Es necesario el control ideológico: si se consigue que los trabajadores deseen la forma de vida que le viene bien a las empresas, no será necesario reprimirlos; es más efectivo y más barato. Dado que los medios de comunicación de masas son también empresas privadas, el objetivo es fácil de lograr: un sindicato, un partido político de izquierda, unos intelectuales progresistas no tienen posibilidad real de montar una televisión, una emisora de radio o un periódico; pero una multinacional, un grupo de empresas si tiene los recursos económicos suficientes para poner en marcha un medio de comunicación y, desde él, conformar la opinión pública orientándola hacia sus intereses privados.

   10.- El enfrentamiento entre derecha e izquierda, entre empresas y trabajadores, no reside tanto en el plano de las ideas como en el de los intereses contrapuestos: los de las empresas son privilegios minoritarios y los de los trabajadores son mayoritarios y legítimos. La discusión no es un debate técnico sobre qué sistema económico es más efectivo, uno capitalista o uno más social, sino que es un lucha de poder para saber quien reparte qué y cómo.

   11.- El control ideológico es el primer nivel de control del sistema empresarial. Si es necesario, se recurre a acciones más directas: financiación de los partidos políticos afines en el propio país o en el extranjero (todos los partidos de derecha son financiados por las empresas), compra de gobiernos manipulables (en especial en el tercer mundo, pero no sólo ahí), derrocamiento de los gobiernos contrarios (Allende en Chile), golpes de estado (una constante en Latinoamérica), guerra fría (URSS, Cuba), acciones militares puntuales (invasión de Granada), guerra abierta (la contra en Nicaragua, Irak), etc. La finalidad es siempre la misma: defender los intereses de las empresas, no vaya a ser que los beneficios de los recursos de cada país acaben beneficiando a la población del mismo. Los países del tercer mundo funcionan como colonias: se compra a la clase dirigente a cambio de que permitan el control de los recursos naturales por parte de las empresas de la metrópoli.





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