Oscar Fernández

El diálogo silente (III)



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Para intentar aproximarnos a estos enigmas, cabría estudiar las ideas de Focault en relación a las interacciones generadas entre el pensamiento y el habla; en tal sentido tenemos: "Parece que el pensamiento occidental hubiera velado para que en el discurso haya el menor espacio posible entre el pensamiento y el habla; parece que hubiera velado para que el discurrir aparezca únicamente como una cierta aportación entre pensar y hablar; de eso resultaría un pensamiento revestido de sus signo y hecho visible por las palabras o, inversamente, resultarían las mismas estructuras de la lengua utilizadas y produciendo un efecto de sentido". (M. Focault. El orden del discurso).(5)

Siguiendo la tradición focaultiana nos atrevemos a interpretar a Focault, desde el otro que a la vez es el mismo, mirando de este modo la imagen de la imagen derivada de las variaciones entre el pensamiento, el habla, el lenguaje y la objetividad. 

LA IMAGEN DE LA IMAGEN 

"Por una parte la sociedad produce sus objetos, y por otra, los objetos transforman la sociedad y sus costumbres". 
(T. Gaudin). 

El lenguaje establece una clara distinción en la estructura y expresión de sus elementos constitutivos. Entre la palabra escrita y hablada existen intersticios que diferencian el pensar del no pensar. 
Resulta un tanto extraño, pero el habla por su condición de instantaneidad, deviene en un no pensar. Bien lo decía el filosofo español don Miguel de Unamuno: "El lenguaje sirve para economizar el pensamiento. Se habla cuando no se quiere persar"(6). Pero no por pertenecer el habla a esta condición de inmediatez, significa que la producción de la misma representa un proceso simple. Su elaboración posiblemente se deba al resultado de la asociación de múltiples redes neuronales que se interconectan de un modo aún no claramente establecido por los neurocientíficos. 

(5) M. Docault L. Ordre du discours, Gallimard, 1971.
(6) Unamuno. Miguel. Niebla





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