El Gea

Política: ¿ideas o intereses? (XXX).



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   Respecto a tu acusación de que valoro a las personas según en que clase estén, no es cierto: un empresario puede ser una persona excelente y tratar todo lo bien que puede a sus trabajadores. Y sin embargo, estará aprovechándose de una situación social injusta de la que, tal vez, ni siquiera sea consciente: un amo puede tratar bien a sus esclavos y creer que les está haciendo un favor al cuidarlos como patrimonio suyo que son. La ética no funciona como la ley: la ignorancia de la misma si exime de la responsabilidad de su incumplimiento. Pero su intachable moral personal no impide que esté cumpliendo una función social parasitaria, sobre todo si se une a otros empresarios y, con su fuerza económica, consigue que se modifiquen las reglas de juego a su favor.

   Es cierto que la verdad es partidista, pero la cantidad de duda que se pueda aceptar en su discusión es directamente proporcional al nivel de abstracción del tema de que se trate: no es serio poner en cuestión la teoría de la gravitación, sigue siendo poco serio cuestionar la evolución de las especies; en el otro extremo, es posible defender casi cualquier postura filosófica abstracta. El análisis sociológico de cómo funciona el capitalismo está entre las dos últimas y resulta indefendible la visión idílica de la derecha que sitúa a la empresa como motor del progreso humano cuando ésta se dedica a esquilmar los recursos de todos para que se los queden los poderosos, como siempre, y a explotar a los trabajadores a través de la asimetría de fuerza negociadora que existe al realizar el contrato laboral.

   Como decía en mi correo anterior y vuelves a demostrar en tu respuesta, el mundo ideológico de la derecha (llámalo centro o como quieras), no capta lo sociológico: sólo entiende lo psicológico. El hacer recaer toda la responsabilidad sobre los delincuentes es de un simplismo pasmoso: ya me gustaría a mí verte a ti sin estudios, casi analfabeto, sin medios económicos, criado en una familia desintegrada monoparental, en un barrio marginal donde el medio de resolución de conflictos es la violencia, sin expectativas de futuro y con la presión consumista atacándote desde los medios de comunicación. ¿Se te podría exigir la responsabilidad de la libertad individual, si delinques, de la misma forma que en tu situación actual? Las personas tienen un margen de maniobra directamente proporcional a su nivel intelectual y a su desahogo material. Si no cambias una sociedad que genera marginados, no te quejes de que vengan a tu casa a robarte.
   En cuanto al ejemplo de que qué haría si vienen a atacarme a mí a mi casa, es el que saca siempre la derecha para justificar la represión: va a las consecuencias en lugar de ir a las causas. Evidentemente me defendería, pero eso no me inhabilitaría para comprender las causas de su conducta. Otra tara de la derecha es el simplismo de lo inmediato: ve las consecuencias de los problemas, pero es incapaz de remontar hacia las causas. Y así propone medidas para rectificar las consecuencias cuando lo único eficaz es eliminar las causas. Es otro efecto más de la incapacidad de la derecha para lo abstracto, sólo ve lo concreto, lo que tiene delante de las narices: si hay que pararse a analizar ya le entra dolor de cabeza.





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