Leibniz y Clarke (VIII).


Resumen de Teóricos
HISTORIA DE LA FILOSOFIA MODERNA. 
Prof Tit: Leiser Madanes 
1997 - Carrera de Filosofía - UBA



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La relación entre mónadas sólo Dios la estableció. Dios contempla perspectivamente el universo desde todos los puntos de vista posibles. Y desde alguno de ellos decide que es bueno, y da el ser a ese punto de vista, creando la correspondiente mónada, que es la que va a contener en sí toda la perspectiva del universo (como elementos de su esencia o atributos de su propio concepto) desde ese peculiar punto de vista. Esto es una metáfora espacial.
Esa es la causa de la libertad individual que a su vez se basa en el que es mejor. Hay una razón suficiente en el principio de lo mejor, que dice que es mejor que exista, o que ese punto de vista cuaje en el individuo.

Limitamos así de este modo no sólo la libertad del hombre, sino la de Dios. Porque lo obligamos a actuar sólo de acuerdo con una razón suficiente, de acuerdo con un principio de lo mejor, le impedimos actuar con una libertad de indiferencia, con una libertad que se pusiera a sí misma como origen absoluto de su acción. Y concretamente eliminamos la libertad humana. Porque pensamos que Dios ya tiene en sí todos los desarrollos posibles y los pone en una mónada dada, de modo que todo lo que le va a acontecer a esa mónada lo sabe de antemano y es él el que lo hizo así, el que es responsable de todo lo que esa mónada ha ido desarrollando (tema de los futuros contingentes). Ahí Leibniz dice que estamos fuertemente inclinados por nuestra esencia a lo que debemos hacer, pero no estamos forzados. Hay una libertad, a pesar de que vamos a elegir libremente aquello que de antemano Dios sabía que íbamos a elegir. Hay una explicación posible para esto: Leibniz dice cuales son los dos principios fundamentales de los que se deduce todo lo demás: 1) el principio de contradicción y 2) el principio de razón suficiente. 1) se refiere a la esencia 2) a la existencia. El hecho de que yo exista o que una mónada cualquiera exista se funda en el principio de razón, pues Dios halló una razón suficiente para esta existencia, porque era mejor que esa existencia tuviera un lugar y no la nada. Ahora, toda existencia es contingente. Si bien hay razones para pensar que mejor que esté ahí y no que no sea. La necesidad fija, ineludible, es la del principio de conservación. Una vez creada la mónada, todo lo demás se extrae por análisis de su concepto. Pero todo lo que tenga que ver con la existencia misma es simplemente contingente. No es necesario. Y ese lugar que queda abierto para contingencia es probablemente el lugar de la libertad que la salva frente a lo establecido. Este sería el camino por donde se salvarían los futuros contingentes, por donde se salva el hecho de lo que va a existir o lo que existe, en general, no está férreamente regido por una necesidad que elimina toda libertad.

Una vez que Dios le dio la existencia a un universo dado en razón del principio de lo mejor, el mismo va a desarrollarse por sí mismo.
Según la teoría de Newton el universo va a encaminarse lentamente (por los principio de la entropía) a un desorden final. Leibniz dice que sería un mal artífice aquel que hiciera un instrumento que se desgastase de tal manera, que necesitaría que se le de cuerda para que vuelva a funcionar. Clarke le explica que los animales se desgastan y no por eso son menos perfectos.





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