Spinoza y Leibniz (II).


Resumen de Teóricos
HISTORIA DE LA FILOSOFIA MODERNA. 
Prof Tit: Leiser Madanes 
1997 - Carrera de Filosofía - UBA




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El problema que Spinoza comienza tratando en la proposición 16 y con algunas interrupciones lo lleva hasta el final del libro de la ética en la proposición 33. Este problema será nuestro vínculo con Leibniz.

Uno de los motivos que animan el pensamiento de Spinoza lo llamamos racionalismo, el principio de que nada hay sin razón. Por un lado, entonces, existe una necesidad de la razón de interrogarse acerca de las cosas que nos lleva ya sea en un esquema matemático a buscar el fundamento o la premisa mayor de la cual se derivan las conclusiones; o en el ámbito de los objetos físicos, a buscar una explicación causal.
Por otro lado existe el problema de la libertad que puede ser inmediata e intuitivamente vivido como espontaneidad. Como el inicio en todo caso de una aplicación causal, en sí misma incausada (inicir una acción causal sin que el momento inicial sea un efecto de una causa anterior). Si a cada acción libre mía, yo le aplicara el principio de razón suficiente, buscando cual fue la causa que me llevó a actuar así y no de otra manera estaría anulando la libertad que postulé al comienzo.
Entonces el punto de vista general teórico para abordar el problema de la libertad (o el de la necesidad, o el determinismo y la libertad, o la necesidad y la contingencia) consiste en explicarnos que es lo que queremos explicar y hasta donde queremos llevar estas explicaciones.
Spinoza retoma este tema en el Libro I de la ética con su doctrina del conatus, y trata de explicar desde adentro de su sistema porqué los hombres actúan conforme a ciertos fines.

- Otro punto de vista teórico a este problema de la necesidad y la contingencia o del determinismo y la libertad

El filósofo griego, se propone descubrir aquello que ve permanente en las cosas, detrás de las múltiples y aparentes variaciones que presentan. Y el filósofo griego se hace esta pregunta (que es lo que no cambia) porque cree que conocer es básicamente determinar aquello que es universal y necesario en el universo. El conocimiento de lo particular y lo contingente no es auténtico conocimiento precisamente porque cambia. Lo que está detrás del cambio puede ser visto como ideas en un mundo que no es este, o también como un sistema de leyes particulares que rige el acontecer de las cosas.
Por otro lado está el esquema bíblico en el cual detrás de los cambios de los distintos acontecimientos, de la historia, no se busca una realidad fija e inmutable, una ley eterna que rija todas las cosas, una sustancia única que sostenga los múltiples accidentes cambiantes, sino que supone que detrás de todo lo cambiante hay una voluntad más que una razón, que como toda voluntad también puede ser cambiante, la cual no está ligada, no está determinada por ninguna legalidad que la supere: es una voluntad libre. Frente a esta concepción de las cosas lo que se busca es saber hoy, en la medida de lo posible, que es lo que esta voluntad va a querer hacer mañana (conocimiento profético).





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