Chistes (I).

Recopilado por Federico Ferrero


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UNA APUESTA

Una viejecita fue un día a un gran Banco llevando un bolso lleno hasta los topes de dinero en efectivo. Insistía
ante la ventanilla que quería hablar única y exclusivamente con el Presidente del Banco para abrir una cuenta
de ahorros porque "comprenda Vd..,es mucho dinero". Después de mucho discutir, la llevaron ante el
Presidente del  Banco (el cliente siempre tiene la razón). 
El presidente  del Banco inquirió cual era la Cantidad que quería ingresar. 
Ella dijo que 165.000 U$ y  vació su bolso encima de la mesa. 
El presidente, naturalmente, sintió una gran  curiosidad por saber de donde había sacado la viejita  tanto
dinero y le pregunto: 
- "Señora, me  sorprende que lleve tanto dinero encima, (porque era mucho dinero)¿cómo lo ha
conseguido?" 
La  viejecita contesto: 
- "es simple, hago apuestas". 
- "¿Apuestas?, preguntó el Presidente. ¿Qué tipo de apuestas?" 
La viejecita contesto: 
- "Bueno, todo tipo de apuestas; por ejemplo, ¡le apuesto a usted 25.000 U$ a que sus pelotas son
cuadradas! 
"El Presidente soltó una carcajada y dijo: 
- "Esa es una apuesta estúpida. Usted nunca puede ganar una apuesta de este tipo". 
La  viejecita lo desafió. 
- "Bueno, ya le dije que hago apuestas, ¿estará usted dispuesto a aceptar mi apuesta?" 
- "Por  supuesto", respondió el Presidente. "Apuesto 25.000 U$ a que mis pelotas no son cuadradas". 
La  viejecita dijo: 
- "De acuerdo, pero como hay mucho dinero en juego, ¿puedo venir mañana a las 10:00 con mi abogado
para que haga de testigo? 
- "Por supuesto", respondió el Presidente. (era cierto que se trataba de mucho dinero).

Aquella noche el  Presidente estaba muy nervioso por la apuesta y paso largo  tiempo mirándose sus pelotas
en el espejo, volviéndose de un lado otro una y otra vez. Se hizo un riguroso examen y quedo absolutamente
convencido de que sus pelotas no eran cuadradas y que ganaría la apuesta. 
A la mañana  siguiente a las 10:00 en punto, la viejecita apareció con su abogado en la oficina del 
Presidente. 
Hizo las  oportunas presentaciones y repitió la apuesta de 25.000 U$ a que las pelotas del Presidente son
cuadradas. El Presidente acepto de nuevo la apuesta y la viejecita le pidió que se bajara los pantalones para
que todos las pudieran ver. El Presidente se los bajó. La viejecita se acerco y miro sus pelotas 
detenidamente y le pregunto tímidamente si las podía tocar, "tenga Vd.. en cuenta que es mucho dinero 
y debo cerciorarme". 
- "Bien, de  acuerdo", dijo el Presidente convencido, "25.000 U$ es mucho dinero y comprendo que quiera
estar absolutamente segura". La viejita se acerco al presidente y agarrándole empezó a apreciar sus bolas,
Entonces el banquero se dio cuenta de que el abogado estaba golpeándose la  cabeza contra la pared. 
El Presidente preguntó a la viejecita: 
- "¿Y ahora, qué le pasa a su abogado?". 
Ella  contestó: 
- "Nada, solo que he apostado con él 100.000 U$ a que hoy las 10:00, tendría las pelotas del Presidente de
este gran Banco en mis manos".





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