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I). David Hume (1711-1776) es considerado un empirista, pues toma como dato más indubitable y primero el proporsionado por los sentidos; a partir de aquí surge la explicación racional.
Hume cree que no hay verdadera ciencia, que no hay algo que pertenezca al orden del conocimiento allí donde hay debate sin fin. Y que, en cierto sentido, la tarea del filósofo no es poner fin a ciertos debates, pero sí por lo menos encaminarlos, mostrar como pueden llegar a algún fin.

"Es evidente que todas las ciencias en mayor o menor medida se relacionan con la naturaleza humana, y aunque algunas parezcan desenvolverse a gran distancia de ésta regresan finalmente a ella por otra vía. Incluso las matemáticas, la filosofía natural y la religión natural dependen de algún modo de la ciencia del hombre, pues están bajo la comprención de los hombres y son juzgadas según las capasidades y facultades de éstos. Es imposible predecir que cambios y progresos podríamos hacer en las ciencias si conociéramos por entero la extensión y fuerza del entendimiento humano, y si pudiéramos explicar la naturaleza de las ideas que empleamos, así como la de las operaciones que realizamos al argumentar."

Tratado sobre la naturaleza Humana.

Este punto de vista es bastante diferente del cartesiano (de Descartes). El punto de vista cartesiano sería: si de lo que se trata es de fundar las ciencias, no podemos esperar que el fundamento de las mismas sea provisto por otra ciencia, porque este sería un procedimiento circular. En cambio, lo que dice Hume es: todos estos debates podrían conducirse de un modo mucho más civilizado si tuvieramos una doctrina más fuerte acerca de la extensión y fuerza del entendimiento humano, por ej., si pudiéramos explicar la naturaleza de las ideas que empleamos y dar cuenta de las operaciones que realizamos al argumentar.

El punto que establece la diferencia entre ambos puntos de vista es: 

Cartesiano: determinar que cosa es argumentar y de que manera nuestra opinión es insumida y nuestra voluntad arrastrada por un argumento;

Humeano: de que manera los argumentos se tornan persuasivos, porque algunos mueven nuestros sentimientos y otros no. Esto tiene que ver básicamente con un estudio de naturaleza empírico, no muy diferente del estudio de las ciencias naturales (entender las elucubraciones del pensamiento del mismo modo en que entendemos el movimiento de los astros, mediante un estudio que tiene que ver con la observación y la experimentación).

Para Hume no hay tal cosa como la garantía divina, a diferencia de Descartes, pero pone mucho énfasis en recalcar la fuerza de "la Naturaleza", que, si se quiere, facilmente se transforma en una especie de Dios, pues la misma tampoco se puede ver ni tocar.

Para él las ideas claras y distintas son aquellas que con su claridad y distinción arrastran a la voluntad, de manera tal que no podemos dejar de considerar su verdad. Ese es básicamente el tema de la ciencia de la naturaleza humana, una ciencia acerca de mis inclinaciones epistémicas (del conocimiento) y morales, de las inclinaciones que me llevan a considerar como verdaderas ciertas creencias; un estudio que me diga cuáles son aquellas a las que no puedo renunciar y de que modo me inclino hacia un lado u otro a la hora de juzgar (siempre son inclinaciones de la voluntad).

Hume elaboró criticas muy interesantes sobre muchos temas como, por ej., discusiones sobre la existencia de Dios (en sus Dialogos sobre religión natural), o a la idea de conexión necesaria entre la causa y el efecto (en sus Investigación sobre el conocimiento humano), base de todo conocimiento.

La Patagonia.




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