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G). Santo Tomás (1225-1274 d.c, obviamente) era un filósofo medieval que utilizó la filosofía aristotélica al servicio de la religión católica. Para decirlo rápidamente, y basándonos en lo que sabemos de Aristóteles, el motor inmovil, la causa primera, pasó de ser un Dios filosófico, a ser el Dios cristiano del evangelio. Es decir, de la postulación del mismo como una necesidad del sistema, pasó a ser lo necesario e inamovible (pues así lo dice la biblia) y el sistema la forma de fundamentarlo a través de la razón, la forma de explicar la verdad ya revelada por las escrituras. Las explicaciones necesarias pasaron a ser hechos, y los hechos explicaciones presindibles. El mundo ya no era el que justificaba la existencia de "Dios", sino Dios (cristiano) el que justificaba la existencia del mundo como su obra o creación. Es decir se "platonizó" a Aristóteles, pues el cristianismo es, como decía Nietzsche, "platonismo para el pueblo".

Santo Tomás es sólo uno de los pensadores que contribuyó a la fundamentación de las escrituras en forma filosófica (ayudandose con Platón y Aristóteles). Este es un proceso que ocupá gran parte de la historia de la filosofía y al que contribuyó, por mencionar a algún otro, San Agustín.

H). René Descartes (1596-1650 d. c.) filósofo y científico. Su propósito (que está expresado en la Primera meditación de sus Meditaciones Metafísicas) era el de fundamentar las ciencias sobre una base sólida y segura. Descartes pensaba que, para cumplirlo, el primer paso consistía en despojarse de todas las opiniones falsas (incluidas las dudosas e inciertas). Pensaba haber puesto fin a esa proliferación de falsos sistemas mediante un método que combinaba las virtudes de la lógica con las de la matemática, y cuya aplicación le había permitido encontrar (de una vez y para siempre) todas las verdades que debían operar como las raíces del árbol de la sabiduría (cuyas raíces eran la metafísica, el tronco la física, y las ramas las distintas ciencias: medicina, mecánica, moral).

Este método consistía, básicamente, en dudar de todo hasta encontrar una verdad indubitable sobre la cual se podría empezar a construir el "edificio del conocimiento" (es decir, la duda metódica). La verdad que Descartes hayó como indudable, luego de dudar de las cosas más básicas en las que se apoyaban todo los restantes conocimientos (es decir, derribando los cimientos del edificio para mostrar la debilidad de cada uno de sus pisos sin tener que demolerlos uno por uno, cosa imposible) y sobre la que basó todo su sistema, es el famoso cogito cartesiano: cogito, ergo sum (Pienso, luego existo o soy). Para Descartes no tenemos que reflexionar sobre el cogito para darnos cuenta de su verdad, es decir, es un conocimiento intuitivo y directo que no deriva de ningún otro saber, es la base de todo conocimiento.

En su Discurso del Método y sus Reglas para la dirección del espíritu (o la mente) se encuentran los procedimientos que Descartes recomienda seguir para encontrar un conocimiento absolutamente indubitable. Podemos citar una de sus reglas:

"[...] no admitir como verdadera cosa alguna, como no supiese con evidencia que lo es; es decir, evitar cuadadosamente la precipitación y la prevención, y no comprender en mis juicios nada más que lo que se presentase tan clara y distintamente a mi espíritu, que no hubiese ninguna ocasión de ponerlo en duda." Disc. II, AT VI, 18; GM p.41.

No se piense con esto que Descartes era un escéptico ni mucho menos. Sus dudas, aunque fueran muy radicales, eran expuestas cuando les había encontrado a las mismas una respuesta satisfactoria, en este caso, cuando lo hubieran llevado a una verdad indubitable. No por nada se dijo que uno "sólo se hace las preguntas que se puede responder". Y Descartes no era la excepción en este caso.
Con Descartes ocurre la decepción (por lo menos en mi caso) cuando en sus meditaciones metafísicas, intentando extender su única verdad (pienso, soy) hasta llegar a todas las demás, fundamenta sus certezas en Dios, el cual no permitiría que seamos completamente engañado respecto a las demás cosas tenidas por ciertas (como la existencia del mundo externo), pues Dios es bondadoso (pues es el Dios cristiano). Descartes da tres pruebas que intentan demostrar la existencia de Dios, cosa que hasta ahora no se a podido llevar a cabo y que, por otro lado, no parece ser necesaria para ningún creyente devoto.

La Patagonia.




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