El Argumento Teológico (III).

METAFISICA - Trabajo Final.


Prof. Tit.: E. Rabossi.
1997 - Carrera de Filosofía - UBA



Los más populares

Equipo para la Aventura

Supervivencia

Deportes Extremos y Tradicionales

Viajes y turismo

Fotografía y Video

Cursos

Ecología y Jardinería

Subastas

Vehículos

¿Buscando Empleo?

Energía verde

RELACIONES Y JUICIO VALORATIVO

¿Quién se merece el honor?

Para Dennett no hay dudas, el honor de ser el diseñador se lo merecería el proceso de selección natural, la Madre Naturaleza y no el Universo tomado como un organismo.
Pero, ¿cuál es la diferencia que nos permite a nosotros decidirnos por uno y no por otra de estas dos hipótesis o teorías?

Tratando de dejar a un lado los prejuicios propios de mucha gente de nuestra época, no consideraremos a la ciencia, en este caso la biología, como la portadora de la verdad, sólo por el hecho de ser una ciencia que compite con un argumento filosófico (no teológico ni religioso).

El específico argumento teleológico aquí tratado presupone, por así decirlo, la existencia de un tipo de naturaleza, la del universo, considerada como un organismo. Este organismo al que se hace referencia es una estructura orgánica imposible de verificar empíricamente en toda su extensión, por el simple hecho de que no podemos abarcar empíricamente (y quizás de ninguna otra forma) todo lo existente.
El argumento a favor de la intencionalidad derivada como la única posible, se apoya en la selección natural, hace referencia a la “Madre Naturaleza” como la diseñadora. Porque, aunque se diga que esta es una explicación basada en meras metáforas que se pueden descartar pero sacrificando la sencillez y manejabilidad del argumento, lo cierto es que explicando el proceso de esta forma no sólo no eliminamos el artífice inteligente de nuestra explicación de los orígenes sino que, en el mejor de los casos, no eliminamos la concepción de una artífice, pues este pasa a morar en la idea de Naturaleza que no se puede confirmar o verificar en la experiencia, es un supuesto tan inválido, por inverificable, como la idea de un Dios diseñador inteligente.
Se podría argüir que la suposición de la existencia de algo así como “La Naturaleza”, es una suposición más débil que la de suponer un “Arquitecto Inteligente”.
Si reducimos la biología a las explicaciones o hechos que reconoce la física o la astronomía, podríamos concebir los movimientos gravitacionales o los cambios producidos en el universo, por ejemplo, como lo que determinan que existan o no las condiciones propicias para que, en un determinado planeta, se de la selección natural. 
¿No nos estaríamos acercando más, en cierta medida, al argumento teleológico que describe al universo como en un organismo viviente, y alejándonos de la hipótesis que se basa en la existencia de un diseñador azaroso (La Naturaleza) que está circunscripto a nuestro planeta o, en todo caso, a los supuestos planetas en donde exista la vida?
Por que este organismo viviente no necesita ser inteligente, puede tranquilamente ser “como cualquier animal” y desarrollarse tan mecánicamente como cualquier proceso de La Naturaleza o de la evolución por selección natural, sólo que a gran escala.
La diferencia entre La Naturaleza y cualquier otro diseñador que no puede ser verificado empíricamente no existe. En definitiva nos terminamos quedando con las mismas preguntas que responder, porque ahora se puede preguntar, ¿es verificable empíricamente ese salto cometido desde las supuestas evidencias de un proceso, a la afirmación de una entidad llamada Naturaleza que lo llevaría a cabo, o lo diseñaría momento a momento, dándole razón de ser? Para reconstruir esta pregunta en el modelo original sólo se necesita remplazar el término “Naturaleza”, por el término “Dios”, o en este caso “organismo cósmico”.

CONCLUSION

Desde determinados hechos reconocidos por los biólogos y físicos se podría concebir tanto la idea de el Dios-universo-organismo-cósmico como la de Naturaleza. Esta comparación efectuada anteriormente entre ambas concepciones no intentó tomar partido por ninguna de las dos, sino mostrar, entre otras cosas, que la Naturaleza es tan inobservable como Dios, y que no sirve de nada que nuestra divinidad cambie de sexo mientras las mismas viejas preguntas siguen sin respuesta.

Bibliografía Relacionada

Encuentre Bibliografía de D. C. Dennett aquí.

Lea más sobre este tema en:
- "Intencionalidad original y la derivada - Dennett".
- "Sobre Dios (¿o sobre lo humano?)".

Encuentre Bibilografía sobre E. Kant aquí.

Lea más sobre E. Kant en:
- “Analítico y sintético - Kant y Quine
- “Sobre la filosofía kantiana
- “El argumento teleológico, intensionalidad original y selección natural”.
- “Sepa usted algo de filosofía - E. Kant
- “ética y estética”

La Patagonia.




El Buscador para los amantes de la vida al Aire Libre © - Andinia.com ©