La Unica Verdad es la Realidad (II).



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El semáforo nos detuvo automáticamente. La tecnología al servicio del hombre, como siempre tendría que haber sido; y cuando digo "al servicio del hombre" esto no queda en una abstracción, se ve claramente en los hechos. La tecnociencia actual tiene los límites éticos y morales que nunca tuvo, y gracias a sus avances la mayoría de los perjuicios para con el medio infringidos por parte nuestra fueron remediados, lo mismo sucedió con los perjuicios que el medio ejercía sobre nosotros, me refiero a las enfermedades, desastres naturales, etc., poco comunes en estas épocas.
- Llegamos Dani, un poco temprano como siempre.
- Sí pá, así tengo tiempo de repasar con los chicos.

Sinceramente no creo que exista, hoy por hoy, algún ser humano que no sea enteramente feliz. Es maravilloso.

El cielo está totalmente despejado, como predijo el pronóstico que, por cierto, nunca se equivoca. ¿Y esa manchita? Debo tener alguna basurita en el ojo. Que cosa extraña, aunque pestañeo no se me va. Es como un punto en la esquina superior izquierda de mi campo visual. Es raro, yo nunca había experimentado problema o malestar físico alguno. Peor aún, no conocía a nadie que lo hubiera experimentado jamás. Decidí no alterarme e ir como siempre al trabajo.
Lamentablemente ese punto en mi visión trajo aparejado un terrible dolor de cabeza. El primer dolor que experimentaba en mi vida. La palabra dolor por fin tenía un correlato físico en mí, por fin entendía a que se referían cuando en las clases nos hablaban de “el dolor de las edades antiguas”. Esto que sentía debía ser un dolor, pues era algo horrible.
Llamé al trabajo desde el teléfono del auto y di una excusa tonta para justificar mi falta ¿Quién pensaría que a un tipo de 30 años se le ocurriría mentir? Aunque iba contra mis principios hacerlo, contra los principios de todo el mundo, ¿Qué otra cosa podía hacer? ¿Decir que tenía una enfermedad? ¿Quién me creería?

Traté de calmarme, de ordenar mis ideas. ¿A quien podría consultar? ¿A un médico? Imposible, hacía años que nadie ejercía esa profesión, en un mundo sin enfermedades los médicos son innecesarios, es lógico.

A medida que intentaba serenarme mi dolor de cabeza aumentaba, el punto negro se empezó a agrandar. Se me empezó a nublar la vista. Sentía como una distorsión en todo mi ser. Perdí la conciencia.

La Patagonia.




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