Gustavo Sakuda

El factor humano (I).



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Cierta vez, un profesor en la Universidad nos quiso ejemplificar cómo era posible expresar todo en "horas hombre", es decir, reduciendo todo al costo de la mano de obra; así pues, nos pidió que dijéramos algún producto o servicio que tuviera como costo algo más que el trabajo de alguien. Hubo quien habló de muebles, ya que se precisa la madera y el trabajo de un carpintero, pero el profesor hizo notar que la madera debía ser obtenida de los bosques, donde los árboles eran talados por personas, o procesados (en el caso de los aglomerados) por operarios que manejan los equipos que prensan la materia prima. Otro habló de minas de carbón y de oro, como para tratar de preguntar cómo era posible que siendo ambos trabajos similares, un mineral costara mucho más que otro; la respuesta fue sencilla: es más fácil obtener carbón de una mina siendo este material más abundante, que oro ya que es muy escaso y por lo tanto se invierte más tiempo en extraerlo.

Podemos descubrir entonces cuán importante es el factor humano, puesto que casi todo pasa por el hombre, aún cuando sean cosas que él no pueda manejar, como es el caso del clima, el terreno, el paso del tiempo, etcétera.

Así es que aún cuando el clima se descompone -fenómeno en el que no tenemos injerencia alguna-, es nuestra responsabilidad estar preparados para la situación, por desfavorable que sea; si algo nos ocurre, será porque el refugio no fue armado a conciencia sino sin prestar la debida atención, haciendo nudos débiles o utilizando material inadecuado. O quizás el refugio mismo esté mal orientado de acuerdo a la dirección del viento, o sea estructuralmente débil o demasiado alto ofreciendo entonces mucha resistencia al viento. Puede ocurrir también que no supimos mantenerlo ni reforzarlo, y las ráfagas constantes terminan aflojando las sogas que sostienen al conjunto, o el techo tiende a hundirse por sobrepeso y nadie se ocupa de salir y retirar el agua y la nieve acumulada.

En definitiva, no nos adaptamos lo suficientemente rápido, no supimos prever lo que podría pasar, no estábamos adecuadamente preparados para la eventualidad... Aunque les parezca complicado, nuestra experiencia nos ha enseñado varias técnicas y trucos que nos permiten salir airosos de situaciones límite, tal es así que en nuestra primera experiencia real de supervivencia (donde incluso nos habían dado por perdidos en la radio) nos costó un gran esfuerzo superar los obstáculos para sobrevivir a la tormenta de nieve que nos sorprendió en plena noche, y a duras penas pudimos llegar a un refugio de una pista de esquí donde nos auxiliaron, a la madrugada siguiente cuando hubo suficiente luz como para orientarnos y poder descender de la montaña.

En un refugio, quizás la diferencia entre la vida y la muerte.
En un refugio, quizás la diferencia entre la vida y la muerte.




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