P. Edronkin

Los piqueteros versus las escuelas



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Vivimos en un mundo democrático en el que lamentablemente la frase 'el que no llora no mama' cobra inusitada importancia y veracidad: en nuestra sociedad no basta con tener la razón, sino que hace falta tener poder ya sea en forma de dinero, poder electoral e incluso la capacidad para ejercer violencia.

Las 'razones' por las que los norteamericanos fueron a 'liberar' a Irak se basan sencillamente en la fuerza.

Las acciones de gobierno se deciden cada vez más en base al poder electoral de la gente; hasta la verdad y la historia pueden modificarse de acuerdo a los votos que eso puede traer: en Francia prácticamente no se menciona la participación aliada en el desembarco de Normandía (excepto la de los franco - canadienses, claro está) y en la toma de París.

Para defenderse ante un tribunal hace falta pagar un buen abogado y eso cuesta mucho dinero; quiérease o no, existe una relación entre un veredicto y el dinero que se invirtió en él en términos de la calidad de los abogados que se pudieron obtener para defender o acusar.

Y en lo que se refiere a los recursos - muchas veces escasos - que se asignan en una sociedad para diversas necesidades, no siempre - o casi nunca - se distribuyen en base a la sabiduría de los gobernantes sino en función del rédito electoral y la capcidad de generar griterío de parte de algunos grupos.

Todo esto nos deja en que debemos empezar a reconocer que la democracia posee serias limitaciones en cuanto a la idoneidad de los líderes y sus decisiones, y esto tiene que ver mucho con el campo educativo, pues como la educación en un sentido general es algo casi abstracto y las personas que se educan generalmente no son activistas, lo que siempre vamos a ver es que estarán en situación de desventaja a la hora de recibir fondos y apoyo.

Las escuelas en general no son simplemente públicas o privadas, y fueron creadas con o sin fines de lucro. Una escuela, ya sea de artes plásticas, de educación primaria, de vuelo, de teatro, etc. es algo de alcance mucho mayor que simplemente la producción de personas capacitadas en artes o técnicas.

Las escuelas abren las mentes e irónicamente, las sociedades democráticas que han sabido obtener cierta libertad, pueden estar entre las que más se autocensuran e impiden a sí mismas esa posiblidad, porque incluso en un régimen autoritario puede existir la inquietud de hacer ciencia y educar, aunque sea por fines políticos, pero las decisiones se toman y las cosas se hacen.

Es cierto que la democracia es probablemente el sistema de gobierno más justo que hay, pero no debemos ser conformistas: hay cosas que mejorar y una de ellas es la persistente e indiferente perspectiva que tenemos de la educación, que lejos de ser un simple derecho o una vocación, es en realidad una cuestión de estado.

Pero como ocurre aquí en la Argentina en el 2004, vemos que grupos de presión como los 'piqueteros', obtienen más que los alumnos: un piquetero o desempleado recibe más dinero por mes de lo que se invierte en un alumno de la escuela primaria en todo un año: el resultado va a ser invariablemente que habrá más piqueteros, más ingorantes, más vagos y más inútiles, porque el hecho de ser un piquetero es precisamente tal cosa.

Un piquetero es un limosnero que encima de recibir cosas gratuitamente tiene la indecencia de salirse con pretensiones de confort y servicio de primera clase; no se trata simplemente de un desocupado sino de un desubicado con características de mendigo: en la Argentina hay varios millones de desocupados y mucha gente pobre, pero abrumadoramente no son piqueteros y como personas adultas se hacen cargo de sus problemas y sus errores sin andar por ahí diciendo que la sociedad les debe todo.

Y esto no tiene que ver con apreciaciones políticas de izquierda o derecha; quienes ya hayan leído mis artículos podrán constatar que no soy precisamente un fascista, pero una cosa es la política y otra el culto a la mugre. El que es un inútil lo será bajo cualquier régimen y en cualquier ideología.

El piquetero aborrece la escuela porque es lo que más iría en contra de su propia naturaleza y existencia como - precisamente - una persona de los piquetes. La educación les quita la excusa para no buscar empleo y reclamar, pero una sociedad no puede mantener semejante tumor (¿benigno?) indefinidamente.

Por eso es necesario que nos sinceremos y reconozcamos que nos estamos equivocando al 'invertir' en los piqueteros; no sugiero que no debe haber planes sociales, pero una cosa es eso y otra escuchar a estos individuos que hacen culto de la ignorancia, gala de la vagancia y sugestiones de violencia, violan los derechos a circular de los demás cortando el tránsito (y por ende, violando la ley).

En vez de gastar dinero en los piqueteros que toda lógica indica que si quisieran salir de la pobreza ya se hubieran encargado de buscar trabajo o educación, habría que prestarle más atención a las escuelas de todo tipo.

El piquetero es el epítome de la barbarie en contra de la civilización; es el que hace lío pero ni siquiera llega a convertirse en un guerrillero o terrorista porque es tan bruto que el cerebro ni siquiera le alcanza para tal cosa, y tampoco los huevos, cojones o bolas, como prefiera. Es la manifestación más clara del 'alpargatas sí, libros no', y de alguna forma habría que empezar a atar el otorgamiento de los planes sociales al hecho de forzar a esa gente a ir a la escuela y aprender algo que les sirva en la vida como un oficio.

Y por 'forzar' entiéndase 'educación obligatoria', porque así como un hijo que es mantenido por sus padres debe hacerles caso, el que recibe todo el tiempo de la sociedad también debe hacer caso y acatar. No los quiero matar ni reprimir; simplemente quiero que vayan a la escuela y si lo hacen, gustosamente los voy a apoyar.

Pero que sepan que en estos mismos días estoy donando quinientos dólares a una escuela, pero que a ellos no les daría ni diez centavos.

Existiendo las escuelas no hay excusa para ser piquetero; la sociedad debe invertir sus recursos mejor, enviar a esos brutos a la escuela y ocuparse de que los niños, los artistas, científicos y profesionales puedan capacitarse mejor disponiéndo de más recursos, porque es la única manera de progresar.

Y si alguien protesta por la forma en la que me dirijo a ellos, primero quisiera que me respondan ¿son o no son brutos? porque si lo son, entonces empecemos a reconocer las cosas y dejar de ser hipócritas con falsas formas porque es la única manera de resolver el problema.

Cuando vemos por la televisión a los líderes piqueteros se destaca inmediatamente su escasa dicción y desconocimiento de elementales normas de convivencia aún tomando en cuenta al derecho a protestar ¿Qué se puede esperar de una 'élite' semejante?

Son sucios, vagos y mal educados; claramente necesitan ir ellos a la escuela, pero más importante para la sociedad es que su media docena de hijos por cabeza también lo haga, y esto no es ser discriminatorio sino realista, porque en solamente diez años, por cada caso de manutención de vagancia o desempleo crónico por ignorancia, la sociedad tendrá que alimentar a cinco nuevas personas incapaces, porque los hijos de esta clase de individos se 'educarán' siguiendo el ejemplo de sus padres.

Y todo por el mismo dinero: o creamos una nueva y ampliada generación de frustrados, o bien ciudadanos productivos y capaces. La elección es nuestra y no de ellos porque el dinero de los impuestos que se destina a los planes sociales sale del bolsillo de los que trabajamos, pese a que protesten y corten el tránsito en los caminos.

Tampoco es ser insensible, sino que se trata de buscar la solución más eficiente para combatir la pobreza: el puro realismo dicta que con recursos limitados estos deben utilizarse de la mejor manera posible.

Y tampoco es esto un caso de 'Darwinismo Social', pues no estoy hablando de dejarlos desamparados sino de enseñarle a esta gente lo más básico que define a la dignidad humana: la limosna es miseria, pero no solamente económica, y lo que se obtiene vale solamente si se ha hecho un esfuerzo por obtenerlo. Se gana dinero si se trabaja, y si no hay empleo y se debe mantener a estos desocupados, por lo menos que se ganen su pan educándose.

Subsidios a cambio de ir a la escuela y dejarse de molestar a la ciudadanía: de esto se trata mi idea.

Dejemos de tirar en balde nuestro dinero. El que no apoya a las escuelas es también un cultor de la ignorancia, y si alguien teme alguna clase de revolución por eso, tenga en cuenta que las revoluciones más profundas a lo largo de la historia no fueron causadas por el 'proletariado' sino por las clases medias hartas de líderes sordos.




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