P. Edronkin

¿Están decayendo las democracias?



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Platón y Maquiavelo ya nos han dicho qué es lo que sucederá con las democracias, gracias a sus líderes: evolucionarán en tiranías; sin embargo, los buenos deseos de los ciudadanos, las palabras de los gobernantes y quizás la inexperiencia debida a la todavía corta vida de las democracias así como las entendemos a inicios del siglo XXI nos han hecho pensar hasta ahora que esta forma de organizar a las sociedades continúa siendo la más adecuada.

Sin embargo, hechos recientes como el linchamiento de Iraka manos de países democráticos cuyos gobiernos decidieron ir a la guerra de forma codiciosa - como en el caso de los Estados Unidos y el Reino Unido - u oportunista - como en el caso de España, Italia, Nicaragua o Japón - nos debería hacer cuestionar estas creencias pues - y parece que nadie lo ha notado - casi todos estos gobiernos han emprendido sus respectivas acciones bélicas o de 'mantenimiento de la paz' - si así puede llamarse a un combate continuo contra terroristas y guerrilleros endurecidos por décadas de guerra, bombardeos, sanciones y ensañamiento de lo más variados, contra el deseo de sus propios ciudadanos.

que nadie se engañe: la paz no es tal sino guerra, y esta - en el mejor de los casos - solamente podría aportar una victoria pírrica.

Y lo que es peor: se ha salido con las suyas y lograron enviar a decenas de sus soldados a sufrir las consecuencias de su consenso con los Estados Unidos pese a que la realidad muestra que ninguno de los argumentos esgrimidos por el gobierno norteamericano se ha probado verdadero.

Algún día estos líderes deberían sentarse frente a una corte internacional para explicar cómo es que usaron mentiras para justificar un ataque de semejante envergadura, de otro modo injustificable bajo cualquier punto de vista.

¿Dejarán los ciudadanos de los Estados Unidos o el Reino Unido que sus líderes sean llevados frente a una corte? Esto mostraría su madurez y real profundidad de sus supuestos valores democráticos, o la falta de ella.

Desde un punto de vista del liderazgo se nota una deficiencia clara: los líderes de estos países han logrado escapar de los controles internos que las democracias supuestamente poseen para evitar excesos. El sistema de controles cruzados ha quedado seriamente dañado sino destruido y consecuentemente, la democracia ha quedado seriamente comprometida.

Esto se debe a que la prosperidad económica se ha confundido con la libertad y la democracia, y poco a poco lo que es en realidad el resultado de algo se está transformando en un fin en sí mismo, y como la prosperidad hace que todos se sientan felíces, eso les induce a creer que son libres, cosa que no necesariamente es lo mismo.

Mientras tanto, en países tan variados como la Argentina, Bolivia y Georgia, auténticas revoluciones populares han logrado derrocar a gobiernos que no respondían a los intereses de sus antiguos votantes, con lo cual también se observa lo que podría constituir una tendencia.

Si tomamos a ambos casos como fenómenos propios del liderazgo, es fácil concluir que la dinámica propia - la sinergia - de estos sistemas sociales está cambiando, a lo cual también podemos agregar a la globalización como efecto económico con ribetes sociales, la aparición del terrorismo internacional coordinado, y otros fenómenos trascendentes de fronteras que indudablemente demuestran influencia en la vida de los pueblos de hoy en día y en la historia del futuro.

Frente a estos cambios cabe plantearse la duda acerca de si las democracias así como las conocemos serán capaces de subsistir en un ambiente que evoluciona de forma insospechada y que indudablemente las debilita puesto que altera sus fundamentos.

Piense solamente en lo que sucedería con nuestro medio ambiente si las políticas relacionadas en el gobierno de su país quedaran en manos de las compañías petroleras.

Esto significa que hay que iniciar un debate en torno a la naturaleza de las democracias, las alternativas que podrían sucederlas (una de las cuales yo denominé como 'Neocomunismo'), y la necesidad de encarar a los fenómenos relativos al liderazgo organizacional de forma científica con el fin de resolver los problemas que nos conciernen de modo menos doloroso para quienes deben padecer los errores de los demagogos y codiciosos que parecen querer hacerse con el control de las democracias.

Esto tiene una urgencia que excede lo meramente político puesto que la relación simbiótica existente entre los factores de poder político de hoy en día y corporaciones económicas que en algunos casos logran exceder el poder de los propios estados nacionales pueden afectar gracias a criterios egoístas y de corto plazo a algunos elementos o subsistemas de nuestro entorno - como la ecología - cuya afectación podría resultar sumamente grave.

Cada vez que alguien cuestiona a un sistema imperante en el arte, en la política, la filosofía o las ciencias y se atreve no ya a elaborar un paradigma completamente nuevo, sino incluso sugerir la necesidad de algún cambio, se enfrenta al rechazo venenoso propio de los tabúes, pero toda la oposición del anquilosamiento no hace sino más que retrasar las cosas.

Si usted cree que la democracia no ha resuelto sus problemas a pesar de que distintas facciones políticas se han sucedido en el poder, entonces quizás no sea hora ni de continuar con más de lo mismo ni pensar en cambiar todo de un plumazo, pero sí de perfeccionar el sistema democrático y hacerlo evolucionar hacia otra cosa, así como un día las monarquías absolutistas tuvieron que transformarse en democracias o perder todo lo que tenían.

Las que se adaptaron sobrevivieron; las otras simplemente desaparecieron en la oscuridad.




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