P. Edronkin

Sobre los líderes, casinos y el fútbol americano



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Una de las cosas que se debe evitar en cualquier proceso de liderazgo es creer que los problemas se resolverán solos, lo cual se podría definir como adoptar una 'Mentalidad de casino', pues coloca a las organizaciones a merced del azar.

Si se entiende al liderazgo como una situación en la que los individuos con autoridad quedan a merced de las circunstancias, entonces se pierde el sentido de su propia existencia ¿de qué sirve un líder que no ejerce acción alguna?

La historia está repleta de ejemplos de personas que - subestimando las circunstancias en las que se encuentran - inician acciones o empresas que luego no pueden terminar y que fracasan simplemente porque los eventos no suceden como ellos esperaban.

Un ejemplo muy claro de la actualidad lo constituye la guerra en Irak: el gobierno norteamericano - antes de la gestión del presidente Bush - se caracterizaba por actuar de forma muy calculada en lo que respecta a la intervención armada.

Esto no quiere decir que no lo hicieran, sino que a raíz de su derrota en Vietnam, los norteamericanos comprendieron que no debían empezar lo que no podían terminar, y esto les sirvió para triunfar en un gran número de conflictos.

El presidente Bush y su grupo de gestión son, en muchos aspectos, un ejemplo de mala administración y lo que no debe hacerse, pues al actuar con impulsividad y sin calcular las consecuencias de sus actos, han comprometido el futuro de su país más de lo que muchos podrían entrever en la actualidad.

La impulsividad y la agresividad desmedidas pueden ser buenas durante un partido de fútbol americano, pero no en rol de liderazgo.

La generación de un nuevo e interminable problema en Irak, junto con el desprestigio norteamericano gracias a una política de confrontación innecesaria en muchos casos y con sus propios aliados, ha terminado con el arquetipo norteamericano y su capacidad de liderazgo moral en el mundo, lo cual es el principio de la decadencia de ese país.

Los puestos de liderazgo no son el mejor sitio para los jugadores de fútbol americano ni para los aficionados a los casinos, y tal es el costo de no calcular las cosas antes de hacerlas.

Los Estados Unidos pagarán muy caro este error pues si bien son la nación más poderosa del mundo, ni por asomo son más poderosos que la totalidad del resto de las naciones, y el creciente resentimiento contra ellos que está formándose no va a desaparecer de la noche a la mañana.

Los partidos de fútbol americano terminan tras un par de horas, y las apuestas en los casinos se detienen cuando se acaba el dinero, pero el odio puede continuar por siglos sin ningún problema.

Tal es el costo de actuar con imprudencia.




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