P. Edronkin

Educando al soberano (III).



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Al no razonar sus pensamientos, resulta mucho más probable que las decisiones que tomen sea equivocadas, y por consiguiente, un líder que mantiene a su gente en la ignorancia no solamente atrofia su propia inteligencia, sino que también corre el riesgo de equivocarse con mucha más frecuencia, y es por esto que no hemos visto a ningún gran imperio de la Tierra en el cual sus líderes basaran su poder en la ignorancia y la incultura.

Como no enfrentan críticas las consecuencias de tales actos no razonados correctamente recaen finalmente en la población, y no sobre ellos. Por supuesto, la población tiene que ser suficientemente madura como para no dejarse gobernar por inútiles, pero sería necesario que cada vez más, en el mundo, los líderes de toda clase tuvieran la certeza de que deberían responder por sus actos, pues no es posible que un individuo cometa errores garrafales y luego, escondiéndose detrás de las tan abusadas razones de estado' pretenda escaparse de las consecuencias de sus decisiones. De manera análoga, no existe ninguna empresa comercial exitosa en el largo plazo y a gran escala que se pueda caracterizar por poseer una planta de personal poco capacitada, y no se puede pensar ni se debe permitir que los líderes empresarios puedan manejarse al margen de las responsabilidades no solamente legales, sino éticas también (ver Long-Term Thinking).

Cuando se es ignorante quedan dos alternativas respecto del hecho: ignorarlo o saberlo, y si se lo sabe y conoce, quedan, a su vez, otras dos, que son no hacer nada o hacer algo al respecto. Por pura distribución simple, se deduce que lo más probable es que un ignorante no haga nada respecto de su ignorancia. Esto vale tanto para el pordiosero, el indigente y el soberano. Los jefes de estado que han recibido una buena educación son capaces de darla tanto a propios como a extraños (Philippa of Lancaster) y esto es lo que alimenta positivamente lo que muchas veces se convierte en un grupo de interés, pues es frecuente que alrededor de un soberano se construyan intereses - aún de su propia familia - y siguiendo el principio que reza que el poder no se cede, al quedar dicho poder en aquel grupo, si éste es más culto, sabrá manejarlo mejor. De lo contrario se producirá una inevitable decadencia.

Portugal alcanzó el estatus de superpotencia durante el reinado de la dinastía de Avis (también mencionada como Aviz) gracias a la importancia que en aquella familia real se le daba a la educación, incluso de las mujeres que generalmente eran relegadas a un segundo plano.

Por el contrario, cuando vemos líderes y regímenes populistas, en los cuales se cultiva la ignorancia de la gente por varios motivos, lo que se observa es, una vez más, un marcado proceso de decadencia.

Generalmente, bajo el populismo se fomenta la ignorancia tanto para facilitar el control de la población por parte de las autoridades, como por el la propia ignorancia de los líderes populistas que, por lo general, han recibido una escasa educación en sus familias, se caracterizan por la soberbia y el esnobismo por no haber pertenecido - socialmente hablando - a la aristocracia y como adultos sienten una necesidad grotesca y ampulosa de "superar" a los aristócratas en base a los estereotipos que ellos mismos tienen y contra los cuales sufren un complejo de inferioridad, y también en la escasa o nula educación que le brindan a sus propios hijos, si los tienen.

Los populistas siempre intentan destruir y luego reemplazar a la aristocracia usando al vulgo tal y como Cronos usó a los Hecatónqueros quienes, en su ignorancia y torpeza, creen que van a recibir una tajada. Desde luego, el Cronos contemporáneo que es su bienamado líder los vuelve a condenar al Tártaro como sucede en la mitología y se guarda para sí el botín. Estando por lo general poco preparado, el líder populista puede saber que el botín tiene valor, pero no exactamente cuanto ni de dónde o de qué proviene dicho valor, por lo que acaba por causar su despilfarro. Pero por supuesto, la gente común, desconocedora de las historias clásicas, vuelve a caer en el mismo error que como vemos, los poetas y filósofos ya conocían hace un par de miles de años atrás, porque si alguien escribió sobre Briareos y sus congéneres, es porque ya se habían dado cuenta de los peligros de la tosquedad.

Es curioso que siendo que la humanidad podría sobrevivir y hacerse las cosas mucho más sencillas por medio de la lectura de la historia y el aprendizaje de las lecciones del pasado, en realidad prefiere el show barato y generalmente fraudulento de las revoluciones - especialmente si esas pretendidas revoluciones son organizadas desde el propio poder con la idea de destruir cualquier vestigio institucional que intente limitar a dicho poder.

El populismo, si conduce a la formación de una dinastía, generalmente es de relativamente pocas generaciones, una tanto más decadente y necia que la anterior. No importa lo poderosa que pueda ser inicialmente una dinastía, si inicia un camino de decadencia acabará por desaparecer, generalmente arrastrando consigo a quienes lidera. Por caso, la dinastía de los Habsburgo que supo gobernar buena parte de Europa y del mundo alguna vez, hacia el siglo XX se diluyó prácticamente en la nada. No es que los Habsburgo fueran precisamente populistas pero sí en varios aspectos autoritarios y sus representantes, en algunos casos ineptos y mal preparados para gobernar, como era el caso de felipe "El Hechizado" de España, y como los regímenes populistas también comparten rasgos propios del autoritarismo, a fin de cuentas ambos terminan por parecerse, aplicar los mismos métodos y sufrir los mismos problemas,




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