P. Edronkin

La falacia de las teorías revisionistas sobre el holocausto (XXXII).



Los más populares

Equipo para la Aventura

Supervivencia

Cosmic Cat - Un juego cósmico y gratuito

Ruleta Americana Gratis

Ruleta Europea Gratis

Jacks or Better Power Poker

Blackjack Gratis

Energía verde

Juegos gratis

Información deportiva y apuestas

Aumente sus ingresos para vivir libremente

Este tipo de grupos de personas pretende hacer uso de los derechos que garantiza cualquier democracia, y esgrimen sus argumentos de 'miedo', 'censura' y 'represión' para explicar por qué nadie los escucha.

Pero la experiencia (la elección que llevó al poder al propio Hitler) enseña que para lo único que quieren esos derechos es para poder acceder al poder y luego proceder a cercenar los que le corresponden a quienes ellos perciben como sus enemigos. Aquí no estamos hablando de conjeturas, sino de hechos debidamente constatados y sustentados en amplia bibliografía.

Por ello, tales declamaciones de supuestos derechos que se les han quitado al prohibirse cierto tipo de manifestaciones, como la edición en sí misma de documentos revisionistas en muchas casos, carecen de cualquier viso de moralidad, puesto que no se le puede exigir a otro lo que uno no está dispuesto a dar, y basta ver cómo utilizan ellos mismos frecuentemente los medios de comunicación para intentar intimidar y censurar.

Otra técnica también utilizada para desviar la atención de las cuestiones principales de un debate, cuando la situación no les favorece, consiste en negar lo que se afirmó con anterioridad, como se puede apreciar en las siguientes frases del Sr. Martínez:

'...tendrías (sic) que aclarar que israel (sic) no tiene territorio propio...' (N.E: ver a03243.shtml)

y lo que me envió luego de que yo hiciera algunos comentarios sobre tales dichos:

'...no (sic) hago juicio de valor sobre la legitimidad del estado israeli (sic). no (sic) es el pueblo ni el estado israeli (sic) el cuestionado...' (N.E: ver a03368.shtml).

Más allá del disparate que el Sr. Martínez sugiere con esta frase, afirmar que un estado no tiene territorio propio es quitarle toda legitimidad, pues equivale a sugerir que en realidad está constituido sobre tierras ocupadas o en este caso, cedidas por otra potencia ocupante, a las que no tiene derecho alguno y, en consecuencia, es pasar un claro juicio de valor acerca de su legitimidad.

Aquí hay dos posibilidades: o en estas afirmaciones hay una grosera equivocación, lo cual invalida la teoría expresada por el Sr. Martínez desde sus bases, o bien una mentira, lo cual tiene el mismo efecto epistemológico.

En consecuencia, tal teoría no puede ser racionalmente aceptable.




El Buscador para los amantes de la vida al Aire Libre © - Andinia.com ©