P. Edronkin

Relatos de supervivencia: el caso de Alfred Coles en Wulaia (I).



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En 1857, cerca de la misma fecha en la que Orellie Antoine de Tounens era coronado como Rey de la Araucanía y Patagonia, zarpó desde el reino Unido el Allen Gardiner, un buque destinado a instalar una misión religiosa en la Tierra del Fuego, la región en la que la Cordillera de los Andes se hunde en el mar antártico.

Tras instalar una casa y algunas cosas más en las Islas Malvinas, con la idea de educar posteriormente a los indos Yaghanes que habitaban la región, el capitán dirigió a su a un punto para desembarcar y establecer la misión en una bahía de la isla Navarino, en el Canal de Beagle y cerca de la actual ciudad de Ushuaia.

Tras varios viajes por la zona, y cuando ya se estaba terminando la construcción de la misión el día 6 de Noviembre de 1859, el catequista Garland Philips decidió convocar a una misa dominical a los misioneros y marineros Europeos, junto con los Yaghanes de la zona.

Los tripulantes del Allen Gardiner, que se encontraba fondeado en la bahía conocida como Wulaia, descendieron a tierra dejando tan sólo al cocinero a bordo, llamado Alfred Coles.

Los colonos entraron en su nueva capilla seguidos de un gran número de indígenas. Coles describió posteriormente que desde la cubierta del barco pudo escuchar gritos dentro de la capilla, y que vio a los colonos y marineros salir corriendo de ella, para encontrarse con que los indios habían inutilizado sus botes. Todos fueron asesinados con piedras.

Cabe destacar que por este tipo de intromisiones desde las Islas Malvinas de parte de gente de orígen británico, el gobierno argentino empezó a reforzar sus posiciones en el extremo sur del contiente americano, dado que los ingleses siempre estuvieron muy tentados de ocupar más que las islas Malvinas.

Por esta situación geopolítica generada por la invasión inglesa a las Malvinas y expulsión de los argnetinos que allí estaban hacia 1833, se ha rumoreado que los indios que asesinaron a los misioneros podrían haber sido inducidos a hacerlo por los argentinos, deseosos de devolver cortesías, del mismo modo que en las Filipinas Magallanes fuera asesinado por instigación de la propia corona portuguesa, dado que aquel país estaba enfrascado en el establecidmiento de rutas comerciales a lejano oriente hace algunos siglos, y temía la posible competencia de otras naciones como España (Ver Ships of Adventure, Exploration and Survival).

Sin embargo, tales especies y rumores no parecen tener fundamentos probatorios serios, y solamente se basan palabras. Es decir, no existen pruebas tangibles de que los indios de Wulaia hubieran sido instigados por los argentinos sino más bien que expresaban una desconfiaza muy grande hacia los intrusos británicos que tampoco se habían comportado muy cortesmente con ellos. De hecho, incluso hoy en día la gente de Tierra del fuego mira con muy malos ojos a los kelpers y británicos que ocupan las islas Malvinas, y no pierden ocasión de hacerlo saber a quein sea.




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