P. Edronkin

Los malos líderes crónicos y agudos (VIII).



Equipo para la Aventura

Supervivencia

Montañismo y Escalada

Deportes Extremos y Tradicionales

Viajes y turismo

Fotografía y Video

Amistades

Motivación

Liderazgo

Salud Natural

Cursos

Ecología y Jardinería

Subastas

Vehículos

¿Buscando Empleo?

Energía verde

Las sociedades compuestas por individuos dóciles, escasos de educación, deseosos de conservar un estatus o situación determinada, o desgastados por crisis son los más propensos a aceptar el liderazgo de personas que no necesariamente han probado su competencia, pero sí saben cómo llenar sus bocas con retórica y promesas.

2)- La debilidad de las instituciones de control, lo que hace que a pesar de que puedan funcionar en teoría, no puedan llevar a la práctica sus observaciones y consecuentemente, frenar los errores de los ejecutores antes de que se produzcan.

En un entorno en el que los controles y el asesoramiento ya de por sí no funcionen como corresponde, es más probable que un mal líder asuma el poder simplemente porque no habrá mecanismos para contrarrestarlo, y podrá ejercer dicho poder porque simplemente no encontrará oposición alguna, ya sea porque esta se encuentra en definitiva de su lado, o porque la oposición es incapaz de articular argumentos en contrario.

3)- La corrupción de las personas que hace que se coloquen los objetivos personales por delante de los del grupo. Si bien es cierto que el dinero atrae a la gran mayoría de las personas, es un hecho que incluso en el caso de muchos millonarios que han logrado serlo gracias a su inventiva, lo que ha primado siempre es un espíritu de creatividad por sobre todo lo demás. Es decir, poner el dinero, la fortuna o el éxito por encima de todo lo demás es equivocado y no es lo que ha producido, a lo largo de la historia, aquellas cosas de las que los humanos podemos enorgullecernos.




El Buscador para los amantes de la vida al Aire Libre © - Andinia.com ©