P. Edronkin

La asignación de roles informales en las organizaciones (IV).



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Por otra parte, el hecho de asignar un rol negativo en sí mismo constituye una injusticia para con los afectados, y por supuesto, un mal precedente y un costo innecesario, desde el lado de la organización.

La incorporación de cualquier persona dentro de un grupo, su adaptación a él, y también su participación diaria en las actividades de la misma presenta costos y beneficios. Cuanto más estable sea dicha participación, menores serán algunos costos relativamente fijos, y consecuentemente, más provechosa será la persona para el grupo.

Si la estabilidad no es una característica de la participación de los individuos en las tareas que realizan una organización cualquiera, entonces esa institución presentará algunos costos muy elevados, además de desorden y la posibilidad de que se produzcan arbitrariedades, la cual aumenta de manera proporcional a la inestabilidad o entropía imperante dentro del grupo.

No es producto de la coincidencia que en general, las naciones más pobres del planeta sean también las que posean regímenes de gobierno o bien altamente inestables, o bien personalizados en un dictador o autócrata.

Son las autoridades de las instituciones quienes deben evitar que estas actitudes negativas florezcan. Para hacerlo, quizás lo más conveniente sea demostrar una gran dosis de ecuanimidad al señalar los errores de cada uno de los integrantes, de forma tal que todos puedan percibir que los líderes del grupo no favorecerán particularmente a nadie, y que haciendo las cosas bien, incluso quienes son percibidos con cierto desdén, justificado o no, pueden abrirse paso.




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