Don Pablo Edronkin

La credibilidad o el caos (Parte iI).



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"El problema, como dijo Clausewitz, es que a veces, hasta lo más fácil es sumamente difícil de lograr, y la credibilidad, estando atada a valores morales y sociales, puede resultar difícil de mantener debido a la falibilidad humana.

Es decir, a fin de contar con una organización creíble en todo sentido, y consecuentemente, relativamente fácil de manejar o al menos, sin problemas innecesarios, hay que actuar como buenas personas, lo cual no siempre es fácil.

Esta idea es tomada con cierto grado de sorna o sonrisas en algunos círculos en los que bajo un pretexto falso de “Realpolitik” se pretende que la integridad es un obstáculo idealista a la hora de administrar. Esta creencia es falaz, pues la credibilidad basada en hechos reales es algo que tiene un impacto tangible en nuestras vidas.

Ni siquiera Maquiavelo, a quien se asigna erróneamente la idea de que el fin justifica los medios, pretendía que con la villanía, como él llamaba al hecho de actuar artera y deslealmente, se puede obtener gloria.

Es importante destacar esto puesto que en “El Príncipe”, Maquiavelo nos hace una acabada descripción de lo que representa ser un autócrata en el verdadero sentido, pero el propio autor, a través de las palabras que escribió en dicha obra, además de sus ideas apreciables en el contexto de todos sus libros, como en el caso de los “Discursos” afirma que la autocracia no es una buena forma de gobierno."





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