P. Edronkin

La magnitud de los problemas ecológicos (I).




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"Muchas veces confundimos la magnitud de los problemas. Pensamos que algunas cosas puede ser triviales, mientras que en la realidad, el impacto de tales eventos es sumamente significativo y, por el otro lado, los problemas que consideramos, grandes, imperativos y trascendentes, son basura trivial que no merecería tanta atención de nuestra parte.

Por ejemplo, la extinción de algunas especies es vista por la mayor parte del público como algo poco trascendente, de lo cual no se ocupan porque tienen "otros problemas" para tratar, o en todo caso, lo ven con cierta atención pero se olvidan pronto a causa de otras cuestiones que deben atender, mientras que los líderes no parecen preocuparse porque hacerlo no junta votos.

Y en este sentido creo conveniente hacer una reflexión, simplemente para que nos sinceremos y seamos realistas: la política no es una 'profesión noble', com han dicho algunos políticos, sino un mal necesario, algo inevitable, o si se queire, una 'profesión útil' en el sentido de que es cierto, permite realizar algunos cambios.

Pero la dinamita también puede ser útil, y no deja de ser por ello un elemento esencialmente peligroso porque la esencia del comportamiento de este explosivo es precisamente, explortar y destruir. La dinamita no fue inventada para construir, y la polític ano fue inventada para el progreso, sino por el poder.

Por ello, el político puede ser un individuo útil, pero no deja de ser esencialmente peligroso pues su esencia es usar el poder, y desde este punto de vista no creo que bajo las presentes circunstancias sea útil hacerse ilusiones en cuanto a que la política pueda cambiar en favor de la ecología mucho más que lo que el pecunio pueda proporcionarles a estos verdaderos mercenarios del poder.

Lo único que puede cambiar a la política es un cambio de paradigma profundo, con la eliminación de una buena parte de la base de poder de los políticos, como es la capacidad para trabajar con los lobbies y grupos de poder a través de sus partidos políticos.

Probablemente, el próximo gran cambio de paradigma, así como en su momento se pasó de las monarquías a las repúblicas, sea la desaparición paulatina y parcial de los parlamentos y partidos políticos, para ser reemplazados por diversas formas de democracia directa.

El hecho es que la destrucción del medio ambiente que hemos estado efectuando en las últimas décadas ya tiene su efecto: la temperatura media del globo está cambiando, hay especies que se extinguen a pesar de los esfuerzos de biólogos y conservacionistas, y ya nuestros propios patrones de sueño y actividad están empezando a cambiar a causa de la contaminación sonora y luminosa de la ciudad, y como los políticos - aún siendo votados - pueden cambiar sus puntos de vista en un santiamén gracias a las presiones de los grupos industriales, no es razonable esperar salvar a nuestor medio ambiente pensando que se puede colaborar con el mundo político.

Más bien, habría que pensar cómo quitarles poder a estos señores, puesto que en una democracia directa, basada en el referendo y la consulta popular frecuente y rutinaria, sería mucho más difícil que un lobby o grupo de poder tuviera tanto éxito como en la actualidad.

Estos pequeños "detalles" pueden cambiar el clima de las diversas regiones y todo lo que se encuentra en ellas, incluyendo a nuestras ciudades, nuestra economía y nuestro estilo de vida, pero el público no los ve como graves porque no parecen urgentes o apremiantes."


Hay que cambiar de actitud y forma de analizar el futuro.



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